México, 15 de marzo
de 1913.
Señor General Emiliano Zapata.
Estado de Morelos.
Muy señor mío:
Acabo de recibir una carta de mi hermano,
licenciado Emilio Vázquez Gómez, en la cual me recomienda
que se haga todo lo conveniente en bien de la paz y de los intereses
de la revolución.
Con este motivo he creído necesario
dirigir a usted la presente, para que en vista de ella y teniendo
en cuenta las condiciones en que se encuentra el país después
de dos largos años de guerra civil, piense usted sobre la conveniencia
y necesidad de poner su patriotismo y abnegación al servicio'
de la patria, cuyos intereses reclaman la cesación de la guerra.
Tengo noticias fidedignas de que el
actual gobierno está en la mejor disposición de seguir
una política de concordia con el fin de poner término
a la división que existe entre mexicanos y que ha sido causa
de tantos males; sé también que tiene el firme propósito
de armonizar los intereses políticos de los elementos en lucha,
con el patriótico fin de realizar la suprema aspiración
de todos; es decir, la paz, fundada en los principios de la más
estricta justicia.
Y si esto es así, como todo lo
hace creer, juzgo que no tendrá usted inconveniente en entablar
negociaciones con el gobierno; pues no raras veces, la falta de explicaciones
francas y claras, es el origen de alejamientos perjudiciales, que
es conveniente evitar en pro del país, y, en el caso, en favor
de los intereses sanos y honrados de la Revolución.
Porque, según estoy informado,
el actual gobierno ha tomado en seria consideración el problema
agrario, que es una de las bases fundamentales del Plan de Ayala,
tal vez la más importante y trascendental. Muy pronto se harán
públicos los acuerdos o resoluciones que se tomen sobre este
particular; y aun por este motivo y para proceder con mejor acierto,
porque será útil al gobierno conocer las necesidades
y aspiraciones de los revolucionarios del sur, convendría establecer
negociaciones para llegar a un acuerdo que sería la base de
una paz sólida y efectiva que, como he dicho antes, satisfaría
las aspiraciones de todos los mexicanos.
En esa virtud, suplico a usted se sirva
tomar en consideración las ideas bosquejadas en esta carta,
pues me atrevo a creer, que ellas podrían conducir al medio
más adecuado para solucionar el actual conflicto.
Sin otro particular, quedo de usted
afmo. y muy atto. S. S.
F. VÁZQUEZ GOMEZ.