El Gobierno de mi cargo recibió
ayer, procedente de la Capital de la República, un mensaje
del señor general D. Victoriano Huerta, comunicando que, con
autorización del Senado, se había hecho cargo del Poder
Ejecutivo Federal, estando presos el señor Presidente de la
República y todo su Gabinete, y como esta noticia ha llegado
a confirmarse, y el Ejecutivo de mi cargo no puede menos que extrañar
la forma anómala de aquel nombramiento, porque en ningún
caso tiene el Senado facultades constitucionales para hacer tal designación,
cualesquiera que sean las circunstancias y los sucesos que hayan ocurrido
en la Ciudad de México, con motivo de la sublevación
del brigadier Félix Díaz y generales Mondragón
y Reyes, y cualquiera que sea también la causa de la aprehensión
del señor Presidente y sus Ministros, es al Congreso General
a quien toca reunirse para convocar inmediatamente a elecciones extraordinarias,
según lo previene el art. 81 de nuestra Carta Magna; y, por
tanto, la designación que ha hecho el Senado, en la persona
del señor general V. Huerta, para Presidente de la República
es arbitraria e ilegal, y no tiene otra significación que el
más escandaloso derrumbamiento de nuestras instituciones, y
una verdadera regresión a nuestra vergonzosa y atrasada época
de los cuartelazos; pues no parece sino que el Senado se ha puesto
en connivencia y complicidad con los malos soldados, enemigos de nuestra
Patria y de nuestras libertades, haciendo que éstos vuelvan
contra ella la espada con que la Nación armara su brazo, en
apoyo de la legalidad y el orden.
Por esto, el Gobierno de mi cargo, en
debido acatamiento a los soberanos mandatos de nuestra Constitución
Política Mexicana, y obedeciendo a nuestras instituciones,
fiel a sus deberes y animado del más puro patriotismo, se ve
en el caso de desconocer y rechazar aquel incalificable atentado a
nuestro Pacto Fundamental, y en el deber de declararlo así,
a la faz de toda la Nación, invitando, por medio de esta circular
a todos los Gobiernos y a todos los jefes Militares de los Estados
de la República, a ponerse al frente del sentimiento nacional,
justamente indignado, y desplegar la bandera de la legalidad, para
sostener al Gobierno Constitucional, emanado de las últimaS
elecciones, verificadas de acuerdo con nuestras leyes de 1910.
Saltillo, Coah., febrero 19 de 1913.
V. CARRANZA.