Al Sr. General Don Emiliano Zapata.
Su Cuartel General.
Tengo el gran honor de comunicar
á Ud. con todo el debido respeto, que ya desde el día
10 del presente mes, se me ha presentado el Ciudadano Yngeñero
Angel Barrios, á manifestar y exponer, las razones más
avenientes, sobre los planes de trabajos militares de campaña;
el cual desde esa fecha ya hémos caminado de acuerdo de
todas las proposiciones, yo y el mensionado Yngeñero Barrios,
ahora si mi Señor y respetable General, hasta que me pareció
de la manera que se me há presentado con el debido consedimiento;
ésto és lo que yo esperaba. y no otra cosa; que
á éstos hombres reciendados de alta y desean tenernos
subalternos tan solo por sus inteligencias, no señór
mi superior; debemos de hacerlos domesticos estos que les merece,
y no nosotros á ellos; porque deberá Ud. de considerar
que despues de tanto que nos hémos sacrificado, temor há
ser sujetos á otros, pues no señor; há de
ser lo que digamos y no perder nuestro derecho, que al principio,
hayamos sido respetados, y al ultimo dejaremos de ser, todo ésto
digo motivo que los primeros días que se presento guardaba
y presentaba algún Orgullo, y por éso le comuniqué
a su dignidad que no me convenía trabajar juntamente con
él porque no me convino de la manera que se me presentó
el cual como me manifestó Ud. mismo que si no me convenía
que siguiera yo trabajando independiente; pero por ahora le pongo
á su mayor conocimiento que ya estamos unidos y de acuerdo.
Otro tanto; le manifiesto que Modesto
Rangel ha cometido depredaciones con gente pacifica, y sus soldados
les ha solapado, y como hé tenido muchas quejas á
su contra, me permito manifestar á su dignidad, con el
fin de que se sirva tenerlo á su zona de Ud. y no vuelva
á éste lugar porque llegando no lo recibiré
por la buena, con tal motivo, le recomiendo á su majestad;
porque quizá llegando éste lo afusilo, y para que
no sea eso favor de tener por ese rumbo, porque ya basta basta
para tanto, y no és posible yá tolérar su
capricho.
Tambien le comunico la muerte de
Margarito Marmolejo, no fue por orden de S. F. Alarcón,
sino que este mandó á desarmarlo y él, al
quitarle la arma se opuso contra el que le desarmaba, disparando
tiro primero y por supuesto que el otro se defendió; y
si acaso, que alarcón había mandado desarmar, no
lo hizo de sí mismo, si no que lo hé ordenádo
que me lo desarme y me lo remitiera á mi Cuartel General,
por tantas quejas que había yo tenido de los pueblos á
su contra como Ranjel, y ésto fue la causa que le tocó
la de malas; pero lo mismo el que mató á Marmolejo,
ya le tocó morir en campaña.
Y lo mismo le participo con toda
serenidad que lo mismo quejas extremas contra Facundo Torres Coronel
nombrado por Ud. mismo; y por este motivo siempre le llevo dicho
y advirtiendo á su majestad que no se deberá dar
nombramientos á personas ambiciosas y malébolas,
sin que hayan prestado sus verdaderos auxilios á la Revolución,
con tal motivo és necesario que primero activen trabajos,
y conocerles su legalidad de las cualidades que me[re]zcan para
llegar a alcanzar el nombramiento del grado que se hayan ganado
efectivamente con sus trabajos; y le refiero á Ud. mi dignisimo
General, que solo tenga en cuenta que éste Torres no le
perdono por ningún medio porque he tenido quejas, no solo
de otros pueblos, sino hasta de su mismo pueblo que és
cosa de mucha injusticia.
Sin más asunto tenga su magestad
en cuenta, y ya le comunicaré de lo que venga al caso,
que le suceda á Torres, porque és el unico medio
para evitar abusos; más á lo que és desprestigio
á la causa.
Reforma, Libertad, Justicia y Ley.
Cuartel General, Spmbre. 21 de 1913.
El General Genovevo de la O. [Rúbrica.]