Conciudadanos:
Es ya tiempo que arrojeis con ímpetu
el odioso yugo que la ambición ha puesto a vuestro cuello!
Es aun tiempo que de una manera enerjica
recupereis los derechos que legitimamente os corresponden y que os
han sido arrebatados por un círculo de hombres ambiciosos que
han lucrado a costa de vuestro trabajo.
Pensad por un momento en el porvenir
que aguarda a vuestros hijos si seguis aguantando pacientes tan ignominosa
esclavitud.
Mirad que nuestra querida Patria sufre
y se debilita y ahora es tiempo de que sus hijos se junten amorosos
en torno de ella, y la defiendan de todos aquellos que por satisfacer
sus ambiciones, la sangran y la debilitan.
No deis oidos a las promesas de los
que os quieren seguir explotando, ni tembléis ante las amenazas
que os pudieren hacer, pensad que la voz del Pueblo es la voz de Dios,
pensad que vosotros sois soberanos y que podeis unidos con un débil
esfuerzo arrojar muy lejos al que os oprime, al que os explota, al
que se ha enriquecido a costa de vuestro trabajo!
En el año de 1810 igualmente
se encontraba el Pueblo esclavizado por el ambicioso extrangero, y
entonces surgió un hombre que con un corto número de
gente dio el grito de Libertad.
Hidalgo era en la época de la
Revolución de Dolores un hombre en que la experiencia y los
desengaños abaten el entusiasmo y extinguen completamente las
ilusiones: sin embargo, cuando menos se esperaba, el anciano recobra
todo el vigor de un joven, sacude la constante monotonía de
su estudiosa, descorre el velo que lo había tenido obscuro
e ignorado y aparece radiante como un Sol, derribando preocupaciones,
salvando atrevidamente obstáculos, proclamando principios que
fueron condenados como heregias.
Prodigioso y sublime incendio, a cuya
luz se vieron caer, rodar hechas mil pedazos las odiozas cadenas de
la exclavitud, que por tantos años oprimieron al Pueblo.
Dice Víctor Hugo: "El odio
que crían los actos parciales de arbitrariedad va encerrándose
en el pecho del Pueblo; pero llega un día: los pechos se abren
y brota una Revolución".
Eso aconteció en 1810, eso acontése
en 1913!
Cuando se contemplan detenidamente estas
transformaciones súbitas y momentáneas que experimentan
los pueblos; cuando se ve patentemente que a pesar de las insuperables
barreras que oponen la maldad y espíritu altanero de algunos
hombres, se realizan irremiciblemente las ardientes aspiraciones de
los pueblos por la Libertad, se ve uno tentado a creer que la causa
de la Libertad es la causa de Dios.
Y no puede esto menos de ser cierto:
esos campos de rosas, esas sementeras de granos, esos ríos
someros y apacibles que fertilizan la tierra, esas montañas
en cuyo centro se creían en el silencio y las tinieblas los
más presiosos metales; en fin, esa armonía prodigiosa
del universo, está creada para regalo de todos los hombres
indistintamente, y no para que sirva de patrimonio a unos pocos.
He aquí lo que los pueblos conosen,
cuando rompiendo sus cadenas remontan asta los cielos su vuelo de
águila para caer después sobre los tiranos y reconquistar
los derechos que el Autor del Universo les concedió al echarlos
al mundo.
En el pueblo de Dolores surgió
un Libertador que se llamó Miguel Hidalgo, en el Edo. de Morelos
surgió también un humilde hijo del pueblo que se llama
Emiliano Zapata y que no ambiciona más que el bien del pueblo,
y hací como el héroe de nuestra independencia fue calumniado
en unión de sus soldados, hací hoy también somos
nosotros increpados con los títulos más denigrantes,
por todos aquellos tiranos del pueblo que miran en nuestra justa cólera,
su proccimo fin su derrocamiento.
Malinalco noviembre 23
de 1913.
Luis Castell Blanch.
[Rúbrica]