Cuernavaca, 24 de Marzo de 1913.
Señor General don Emiliano Zapata.
Los trabajos hechos por mí ante
el Gobierno, han sido basados en un arreglo que tuvimos con el general
Orozco y demás compañeros para que unidos los revolucionarios
del Norte y Sur, formen un núcleo principal y a quienes el
actual Gobierno reconoce como compañero y tiene éste
la mejor buena voluntad para arreglar en bases prudentes que redunden
en beneficio de la Nación y de la paz.
A mí jamás me ha llevado
en la revolución y al entrar en tratos con el Gobierno, ningún
interés personal y en atención a que la causa que perseguimos
ya está terminada por la caída de Madero, por un lado,
y deseando de buena voluntad el propio Gobierno cumplir hasta donde
sea posible con el Plan de San Luis y Villa de Ayala, yo creo conveniente
que para entrar en arreglos con el Gobierno, sea en forma que lo hicieron
los del Norte.
El General Orozco vehementemente desea
una paz consolidada en toda la República y hecha de común
acuerdo con el elemento revolucionario.
Los revolucionarios del Norte están
arreglados con el Gobierno como consta en una copia del arreglo que
obra en mi poder, y como en mi concepto, usted también desea
una paz para la Patria que tanto amamos y por la cual se han perdido
tantos de sus hijos, yo desearía que para tratar una conferencia
con Pascual Orozco, Sr., medie una buena voluntad como buen mexicano
y no una exigencia que pueda dar origen a que se piense que se llevan
miras personales para lucrar con la Revolución, cosa de la
que a usted lo creo incapaz porque sería desvirtuar el buen
nombre que lleva como defensor de una buena causa.
De Ud. afmo. atto. amigo y S. S.
SIMON BELTRAN.