Sr. General Dn. Emiliano Zapata.
Jefe Supremo de la Revolución.
Su Campamento.
Los que suscribimos, vecinos del pueblo
de Pilcaya, ante Ud. muy respetuosamente exponemos:
Que siendo ardientes partidarios de
la noble y justa causa que Ud. dignamente defiende, hemos contribuido
con nuestro pequeño grano de arena para el sostenimiento de
tan grande como noble ideal, ya con provisiones de boca o con dinero
en efectivo, lo cual lo justificamos con una parte de recibos que
acompañamos al presente, y que pedimos se nos devuelvan, pues
debido a trastornos no nos ha sido posible encontrar otros comprobantes
más que de todas maneras acreditan nuestro dicho.
Aún cuando para haber cubierto
algunas cantidades hemos recurrido al sacrificio de nuestros intereses,
siempre con gusto lo hemos hecho cuando se nos ha pedido voluntariamente
y se nos ha dejado en libertad para hacer la donación pero
en lo que no estamos conformes y por ello nos dirigimos a Ud. a fin
de que atento a nuestras razones se sirva ordenar lo conveniente,
es en que algunos elementos aislados que pertenecen a las fuerzas
del Sr. General Saavedra, para imponernos préstamos, recurran
a medios inconvenientes, como son el atropello, vejación y
ya no sólo en la persona de nosotros, sino en la de nuestras
familias, para quienes deberían otorgarse consideraciones.
Dichos soldados que constantemente los
tenemos por éstos lugares, según parece, nunca han llevado
autorización de su Jefe para el objeto que siempre los ha llevado
y los cuales nunca han ido en regular número; pues tenemos
la seguridad de que si llevaran una orden para que les ministraramos
provisiones o dinero, los atenderiamos solícitamente, pero
con lo improviso y sus procedimientos nos han infundido un terror
pánico que unido a la persecución que de nosotros hace
el infame y mal gobierno, hemos tenido que solicitar del Señor
General Don Lorenzo Vázquez su valiosa protección, quien
enterado de nuestras aflicciones y dando una prueba mas de su bondad,
nos ha impartido garantías y al efecto nos ha hecho conducir
hasta su Campamento en esta Ciudad, donde actualmente nos encontramos.
Como es necesario que volvamos a nuestra
población, tanto para atender a nuestros trabajos, como a nuestras
familias, deseamos estar a salvo de dichos soldados, para lo cual
imploramos de Ud., señor General, se digne darnos garantías,
ya bien girando sus respetables a quien corresponda a fin de que no
seamos en lo sucesivo molestados, o bien ya sirviéndose extendernos
a cada uno de nosotros un salvoconducto.
Si los recibos que acompañamos
no fueran suficientes pruebas para acreditar en lo que hemos ayudado
a la causa, podrá decirlo el Señor General Lorenzo Vázquez
cómo lo hemos recibido en alguna vez que tuvimos el honor de
que fuera nuestro huésped, a quien colmamos de atenciones hasta
donde nos fué posible.
De la recta justificación de
Ud. y de su bondad esperamos se servirá atender nuestra súplica,
acordando de conformidad con lo que solicitamos, por lo que le estamos
altamente reconocidos y gratos.
Acepte Ud. las seguridades de nuestra
distinguida consideración y respeto.
Jojutla, julio 18 de 1914.
Tomás Toledo. [Rúbrica.]
[ Y tres firmantes más. ]