CARTA DEL GENERAL FRANCISCO VILLA
AL GENERAL EMILIANO ZAPATA
Monterrey, Nuevo León
, Marzo 18, 1915

[Al margen:]
Correspondencia Particular del General Francisco Villa.
Monterrey, N. L. Marzo 18 de 1915.

Sr. Gral. Emiliano Zapata.
Cuernavaca.

Muy estimado y compañero:

La Sra. Petra L. Vda. de Noriega tuvo la bondad de entregarme su apreciable carta del 20 de Febrero retropróximo, que lei con entera satisfacción por tratarse de Ud., a quien considero un compañero digno de todo aprecio y consideración.- Hasta hoy pude recibir esa carta en vista de que la mencionada Sra. tuvo que vencer un sinnúmero de dificultades.- No fue una de las menores tener que trasladarse por tierra desde ésta ciudad á la Villa de Ramones, donde yo me encontraba ayer despues de haber dado una enérgica batida a los Carrancistas.

Brevemente voy a darle á Ud. cuenta de todos los trabajos que se han emprendido desde que nos separamos: La traición de Gutierrez y demás individuos me sorprendió cuando iba en camino para la Capital de la República y acababa de llegar a Lagos.- Ya de antemano sabía que las fuerzas de Dieguez en gran cantidad trataban de apoderarse de la plaza de Guadalajara, yo naturalmente las primeras noticias sobre los sucesos de México me desconcertaron un poco porque no sabía si podría dejar traidores á la espalda. Por un momento estuve indeciso en mi resolución de seguir á México ó auxiliar la plaza de Guadalajara que estaba en grave peligro.

Continué mi avance hacia el Sur y habiendo llegado el 17 de Enero, al amanecer á Querétaro, tuve la fortuna de desarmará la Brigada de Alfredo Elizondo, fuerte en más de 1,600 hombres, para lo cual notuve másayuda que la de unos cincuenta hombres de mi escolta. Le aseguro á Ud. que fué un acto de temeridad afortunadamente coronado por el triunfo pero que nos puso en grave peligro. Como dato curioso le manifiesto a Ud. que con esos desarmados de Querétaro formé la Brigada de "Benito Artalejo", que con posterioridad se han portado heroicamente en los combates de Sayula y en la campaña que emprendí en el Estado de Michoacán.

La necesidad de reorganizar mis fuerzas me hizo retroceder a Aguascalientes. Allí mismo organicé inmediatamente una fuerte columna que puse al mando del General Tomás Urbina, quien en plazo muy breve se apoderó de la Plaza de San Luis Potosí y posteriormente ha hecho una brillante campaña derrotando al enemigo en Vanegas, Laguna Seca, Matehuala y Ciudad del Maíz.

Con una parte de las fuerzas del General Urbina se organizó la columna "Chao% quien ha derrotado a dos Carrancistas en Valles y en Las Palmas, donde tiene su campamento. Ya ha mandado avanzadas a Ebano, importantísimo por sus pozoz petroleros, y acaba de comunicarme que el enemigo se retira hacia Tampico. Naturalmente que el General Chao en breves dias estará en posesión de Ebano é inmediatamente atacará el Puerto de Tampico.

Por el Norte despaché la Columna del General Angeles, fuerte en más de diez mil hombres que triunfó en Ramos Arispe apoderándose de las plazas de Saltillo, Monterrey, Monclova, Allende, Piedras Negras y algunos puntos de menor importancia y toda la región carbonífera. Los Gutierristas derrotados en San Luis Potosí pudieron rehacerse despues de la toma de dicha plaza y marchar sobre Dolores Hidalgo, en donde sufrieron una batalla muy dura, casi de tres d fas, por el General Agustín Estrada.

Este es uno de los Jefes más dignos y valientes de la División del Norte, puesto que por espacio de tres dias se sostuvo con su ejército de tres mil hombres, falto de provisiones y viveres, combatiendo con un enemigo cuatro veces mayor. Ahora tengo al General Estrada con una fuerza de más de cinco mil hombres en Querétaro, impidiendo que las fuerzas de Obregón avancen al Norte ó que se vayan á internar en la Huasteca para diri jirse á Tampico.

Por mi parte, el cuatro de Febrero salí de Aguascalientes al Sur y pasando por Irapuato tomé el camino de Guadalajara, que desgraciadamente habiamos perdido el 18 de Enero por la inferioridad numérica de nuestras fuerzas, y la falta de un jefe enteramente hábil y el agotamiento de las municiones. Apenas se acercaron mis fuerzas á Yurécuaro cuando el enemigo huyó violentamente hasta Ocotlán, donde resolvieron resistirme. Al acercarme á este último punto el enemigo huyó en dos columnas, una directamente para Guadalajara por la vía, y la otra por el Sur del Lago de Chapala dirigiéndose á Sayula.

Esta columna fué alcanzada por las fuerzas de los Generales Fierro y Rodríguez en Pajacuarán y batida con muy buen éxito. Yo seguí avanzando con mis fuerzas á Guadalajara que tomé sin resistencia el 13 de Febrero, pues que el enemigo habia huido al Sur dos dias antes. Los que salieron de Guadalajara y los derrotados de Pajacuarán lograron reunirse en Sayula y organizar allí un ejército de doce mil hombres, construyendo trincheras, abriendo fosos y ejecutando, por último, toda clase de obras de defensa. Naturalmente yó no me detuve en Guadalajara, puesto que comprendí que al retirarse solamente trataban de embotellarme y desde luego salí por tierra al Sur y con mi pura escolta logré derrotarlos en Santa Ana, continuando al Sur. Como era de esperarse, me aguardaron en Sayula en posiciones ventajosísimas; pero despues de un combate encarnizado logré hacerles más de dos mil muertos, muchos prisioneros y quitarles siete trenes, provisiones, armamento y otros muchos elementos.

Mi mayor satisfacción hubiera sido continuar sobre ellos hasta apoderarse de Colima y del Puerto de Manzanillo, obligando al enemigo á que se embarcara ó se rindiera; pero desgraciadamente supe que la campaña de Nuevo León no rendia todos los resultados apetecidos, y me ví obligado á movilizarme al Norte. Antes de ello organicé una columna de más de ocho mil hombres para que al mando del General Fierro vayan al Sur con ordenes extrictas de apoderarse del Puerto de Manzanillo, destrozando a las fuerzas de Dieguez y Murguia.

Ya han comenzado las operaciones al Sur de Jalisco y hasta ahorita organicé una fuerza de mas de cuátro mil hombres para que hicieran la campaña de Michoacán. Esta columna ha derrotado al enemigo en Zacapú, Uruapan, Zamora y otros puntos. Ya se apoderaron de Morelia además de la mayor parte del Estado, habiendo quitado al enemigo muchos elementos de boca y guerra, bandas de música, tres millones de pesos en papel de Gertrudis Sánchez y un gran número de Jefes y Oficiales que han sido pasados por las armas. En Tepic ha hecho muy buena campaña el buen amigo General Buelna y solo espera recibir municiones, de que andamos algo limitados, para atacar el Puerto de Mazatlan.

En Sonora, el General Cabral, quien habia organizado una columna de cinco mil hombres de Lucio Blanco, estuvo a punto de traicionarnos; pero todas sus fuerzas lo abandonaron y se pusieron á las órdenes del Gobernador Maytorena, quien está á punto de limpiar el Estado de Sonora; ya ha mandado una columna de tres mil hombres á invadir el Estado de Sinaloa.

En Durango han hecho muy bonita campaña los Generales Petronilo Hernández y Severino Cisneros, derrotando por varias ocasiones a las fuerzas de Arrieta.

Como antes le digo, las fuerzas del General Urbina han hecho una brillante campaña y ultimamente se han reconcentrado al Norte de San Luis Potosí para encontrarse con Gutierrez, Robles, Aguirre Benavides y otros que con unos mil hombres van rumbo á Linares. El General Arroyo, uno de los más prestigiados de nuestros compañeros, derrotó al enemigo cerca de Vanegas y tuvo la suerte de apoderarse de Almanza y varios de los jefes y oficiales de su Estado Mayor. Tanto Almanza como los otros prisioneros fueron fusilados y colgados.

Como le digo antes, la circunstancia de no haber dominado la situación por éstos lugares me obligó á venir violentamente con fuerzas de caballería. Las fuerzas del General Angeles dominaban ésta Plaza y otras muchas que ya he mencionado; pero no podían aniquilar difinitivamente a los infidentes en virtud de tener a su cargo un inmenso radio de acción.

A los dos días de haber llegado a éste lugar sal í por tierra en busca del enemigo, y como le digo al principio de ésta carta, en Ramones nos hechamos ensima de los trenes quitándoles dos de ellos y más de mil fusiles (los que están en buenas condiciones la mayor parte), sesenta mil cartuchos, cuatro ametralladoras, tres carros de provisiones y muchos otros elementos. El asalto fue de noche y como no teníamos medios para detener los trenes pudieron escaparse con algunos elementos.

Inmediatamente después organicé tres columnas: una va al Norte para apoderarse de la Plaza de Laredo, otra sobre Matamoros y la tercera que manda el General Angeles se pondrá en contacto con la Columna Chao para apoderarse del Puerto de Tampico. Debido á la multiplicidad de mis atenciones y á la necesidad de dirigir la campaña hoy he tenido que regresará ésta Ciudad, a donde llegué hace unas cuantas horas. Tengo la convicción de que á pesar de tener muchos enemigos en el Norte de Coahuila y Nuevo Leon, antes de un mes habre dominado completamente la situación, entonces me pondré en marcha difinitivamente para el centro de la República.

Para entonces pienso apoderarme de la Ciudad de México, que no volveremos á perder. Podemos dar como completamente nuestros los Estados de Sonora, Chihuahua, Coahuila, Durango, Zacatecas, San Luis, Aguascalientes, Guanajuato, Jalisco y Territorio de Tepic. También además de la mayor parte de los Estados de Nuevo Leon, Sinaloa, Colima, Michoacan y Querétaro.

Todas las explicaciones que acabo de darle le harán comprender á Ud. perfectamente cuanta ha sido la actividad de nuestros trabajos y cuál es el éxito tan satisfactorio que hemos alcanzado. Al mismo tiempo le hará comprenderá Ud. que no hay egoísmo ni poca disposición de nuestra parte para no mandarles por ahora los elementos que desearian.

Le aseguro a Ud. que mas tardamos en quitar armas, municiones ó cualesquiera clase de pertrechos de guerra, cuando ya los tenemos absolutamente repartidos, y á pesar del botín quitado al enemigo tenemos repartidos en diversos puntos mas de tres mil hombres que no tienen armas; y en cuanto a las municiones, la actividad de los Carrancistas, el mucho dinero de que disfrutan por haber robado a la Nación en grande escala y las atenciones de la Guerra Europea me tienen en condiciones difíciles, porque no tengo el parque necesario para mí y para toda mi columna, pues la compra de los cuarenta millones de cartuchos fracasó completamente y ahora tengo contratados diecisiete millones que todavía no empiezan á entregarme, y que tendré que recibir en partida para terminar en tres meses.

Esta carestía de municiones me ha hecho formar la resolucion definitiva de ir en todos los casos á quitarlas al enemigo, que es el único que las tiene, pues de otra manera si me pongo á esperarlas me pongo en peligro de tener que dejar de combatir por mucho tiempo. Por lo demás, yo le aseguro á Ud. que en cuanto pueda acercarme al Sur de la República, tendré el gusto de ayudarlo con alguna cosa, pues Ud. ya sabe que considero á Ud. y á todos los compañeros del Ejército Libertador como amigos leales, que jamas entraran en componendas con los enemigos del pueblo y que lucharán heroicamente conmigo hasta perder la existencia ó alcanzar la realización de los ideales sacrosantos de la Revolución.

Precisamente muchos hombres intrigantes y perfidos han tratado de acercarse á mí para inculcarme desconfianzas y recelos respecto á Ud.; pero yo le aseguro con toda ingenuidad de mi corazon que nunca les he dado credito, que castigare con mano dura á los que pretendan dividirnos, que conservare para Ud. los mismos sentimientos de amistad y cariño y que sigo siendo el mismo amigo que Ud. tuvo la oportunidad de conocer en México.

Tengo noticias de que Obregón ha hecho salir de la Ciudad de México a todas sus fuerzas. Espero que Uds. podran apoderarse difinitivamente de ésa Capital, dando toda clase de garantias a nacionales y extranjeros y que haran todo lo posible para seguir hostilizando al enemigo, que nunca debio de salir de la Ciudad de México.

Sin otro particular quedo de Ud.

Afmo. Atto. amigo y compañero.
Francisco Villa. [Rúbrica.]

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Fuente:

    Correspondencia a Emiliano Zapata Caja 4, 5 Fs.
    Documentos Inéditos sobre Emiliano Zapata
    y el Cuartel General.
    Seleccionados del Archivo Genovevo de la O,
    que conserva el Archivo General de la Nación.

    Comisión para la Conmemoración del Centenario del Natalicio del
    General Emiliano Zapata. México, Primera edición 1979, p. 143-147.

    La selección de documentos fue realizada por Mirta Rosovsky con la
    colaboración de Guadalupe Tolosa y Laura Espejel, del Instituto Nacional
    de Antropología e Historia.