CIRCULAR
Teniendo en cuenta la indisciplina que
reina entre las filas de nuestras fuerzas, de lo que ha resultado
que el enemigo ha ganado terreno en la campaña, y a fin de
llevar a cabo un principio de organización Militar en la División
de mi mando, este propio Cuartel General, ha tenido a bien disponer
lo siguiente:
Toda orden dada por esta Superioridad,
a los jefes de Brigada, concerniente a las operaciones militares o
relativas a un plan de ataque, deberá ser obedecida inmediatamente,
según la importancia del caso, siendo los inmediatos responsables,
los jefes a quienes se dirija dicha orden y por lo tanto, a quienes
se les exigirán las responsabilidades que les resulten por
su falta de acatamiento a esta disposición.
Los jefes de brigadas y regimientos
por su parte, quedan también autorizados por este Cuartel General,
para poner en práctica, todas aquellas medidas disciplinarias,
hasta las más enérgicas que tiendan a imponer medidas
de orden y debido acatamiento, para el eficaz cumplimiento de la anterior
disposición.
El jefe que habiendo recibido orden
de este Cuartel General al efectuar un movimiento o guarnicionar determinado
punto, no podrá separarse de este, sin dar aviso a esta superioridad,
o recibir orden de esta misma para hacerlo.
Esta misma disposición la harán
observar los expresados jefes de brigada y regimientos a sus subalternos,
siendo unos y otros castigados con la pena de muerte si no la obedecieren.
Este Cuartel General espera del buen
criterio de todos los jefes, oficiales y soldados que integren la
división de mando, que tomarán en el sentido que se
debe estas disposiciones que son de todo punto necesarias en la fuerza,
en los actuales momentos, para poder contrarrestar el impulso que
ha tomado el enemigo, debido en gran parte, a la indisciplina que
reina entre nosotros.
Estas enérgicas pero necesarias
disposiciones, espero no será necesario aplicarlas en su parte
penal, pues que, siendo un deber que luchemos en el actual instante,
para nuestra propia salvación, todos pondremos de nuestra parte,
el valor, la abnegación y el patriotismo que nos hizo empuñar
desde un principio las armas y la bandera de la Revolución.
El honor de revolucionarios nos exige,
o vencer o morir al pie de nuestra bandera.
REFORMA, LIBERTAD, JUSTICIA
Y LEY.
Cuartel General en las trincheras, abril
16 de 1916.