República Mexicana.
Ejército Libertador.
Cuartel General.
MANIFIESTO AL PUEBLO
La mercenaria soldadesca carrancista,
funesta agrupación de hombres sin escrúpulos, de aventureros
sin conciencia, que viven a costa de la gente que trabaja, ha sido
siempre una verdadera plaga para las poblaciones y para los campesinos.
Pero ahora que el llamado gobierno de
Carranza carece de dinero para derrocharlo entre los suyos; ahora
que la crisis económica y financiera aplasta con su peso a
nuestros enemigos, que no hallan manera de pagar a sus soldados ni
de sostener a sus cabirros; ahora que no existen aquellas fabulosas
cantidades de papel moneda con que Carranza recompensaba los servicios
de los suyos; hoy el libertinaje de la soldadesca venustianista se
ha desbordado con más intensidad que nunca, y a falta de haberes
y de gratificaciones, pretenden aquellos vivir y enriquecerse a expensas
de las comarcas que invaden, a las que tratan peor que si se tratase
de territorio conquistado al extranjero enemigo.
No parecen ya hombres de la misma raza,
sino furiosos adversarios de su mismo país y de sus propios
compatriotas. Ya no tienen bandera ni principios; su programa es el
pillaje y sus ideales el saqueo y el botín.
Campos talados, poblaciones en ruinas,
ganado y semillas robados, mujeres escarnecidas en su honra, hombres
pacíficos y ancianos indefensos sacrificados a su furor, venganzas,
latrocinios y atropellos de todo género; tales son las escenas
a que nos tiene acostumbrados el enemigo.
Pero los pueblos han empezado ya a reaccionar
y a defenderse; ya no toleran cobardemente que se les ataque y se
les despoje; ya no ven con ojos impasibles la pérdida de sus
intereses y la destrucción de sus hogares; sino que oponiendo
la fuerza a la fuerza y rechazando el bandidaje con la violencia,
toman las armas o esgrimen la honda o el garrote, para repeler los
salvajes atentados de los carrancistas a los que hacen pagar con la
vida sus feroces hazañas.
Así lo han hecho ya varios pueblos
en el Distrito Federal, en el Estado de México, en el de Guerrero,
en el de Puebla y otras regiones del país, y en todos esos
casos, el enemigo, terriblemente escarmentado, ha tenido que huir
ante el valeroso empuje de los vecinos de los pueblos, no sin antes
dejar el campo sembrado de cadáveres.
El rifle, la escopeta, la honda, el
garrote, o el hacha; todas las armas son buenas para escarmentar a
esos miserables que nada respetan y todo lo destruyen, y ya que muchos
de nuestros compatriotas han dado el ejemplo de como se lucha y como
se triunfa cuando se tiene vergüenza, hay que con su enérgica
y levantada actitud contra los incorregibles bandoleros de Carranza.
Hombres son ellos, y hombres son también
los vecinos amenazados en sus intereses, y por eso en muchos lugares
invadidos por el carrancismo los pueblos se han levantado contra ellos,
rechazándolos a balazos o a palos.
¡A seguir, pues, ese ejemplo!
¡A defender la familia, el honor, la propiedad y la vida! ¡A
demostrar que somos dignos de ser llamados hombres y de ostentar el
titulo de libres; a castigar como se merecen a los ladrones de semillas
y ganado, a los audaces saqueadores de pueblos, a esos aventureros
que arrebatan al labrador el fruto de su cosecha y al artesano el
fruto de su honrado trabajo!
REFORMA, LIBERTAD, JUSTICIA
Y LEY.
Cuartel General en Tlaltizapán,
Mor. a 1o. de agosto de 1917.
El General en jefe de la Revolución,
Emiliano Zapata.