República Mexicana.-Ejército
Libertador.-
Cuartel General.
A LOS JEFES Y OFICIALES DEL EJERCITO
LIBERTADOR
Estando ya muy próximo el triunfo
de la Revolución y por lo mismo la entrada de nuestras fuerzas
a la Capital de la República, y las otras ciudades que hasta
aquí han estado en poder del enemigo, este Cuartel General
ante la solemnidad del presente momento histórico, juzga preciso
tomar las medidas y dar a los jefes revolucionarios las instrucciones
que son necesarias para que no vaya a mancharse el prestigio de la
Revolución con actos indebidos; pues ha llegado el instante
de demostrar al mundo que somos dignos del glorioso nombre de libertadores
del pueblo y que, nuestro Ejército, por estar formado de hombres
trabajadores y honrados, y luchar por altísimos ideales, sabe
respetar y respeta los derechos de los ciudadanos, el honor de las
familias y los intereses y las propiedades de todos y como no sería
posible permitir que por causa de la conducta desordenada y de los
atentados y atropellos que pudieran cometer algunos jefes o fuerzas
incapaces que mostrarse a la altura de la situación, va la
Revolución al fracaso y tengamos que lamentar el desastre de
una gran causa, sostenida con la sangre de millares de mártires
y con el sacrificio de todo el pueblo mexicano, desde ahora hago presente
a todos los jefes y oficiales del Ejército Libertador, sin
distinción alguna QUE CUALQUIERA DE ELLOS QUE COMETAN ABUSOS,
DEPREDACIONES O DESORDENES DE CUALQUIER CLASE, o permitan que sus
tropas los cometan, serán responsables ante los tribunales
que al efecto se establezcan y serán castigados por ellos con
todo el rigor que merecen aquellos hombres que se muestran indignos
de ostentar el título de revolucionarios o sea de defensores
de las libertades y sostenedores de los derechos, por cuya violación
se ha levantado el pueblo en armas.
El Cuartel General está dispuesto
a ser inflexible en este punto y, por lo mismo cada jefe velará
por la conducta de sus fuerzas y cuidará, bajo su inmediata
y estricta responsabilidad, que aquellos otorguen las más amplias
garantías a las poblaciones y a sus habitantes, portándose
con la corrección y mesura que esperan de nosotros las naciones
civilizadas que nos observan.
REFORMA, LIBERTAD, JUSTICIA Y LEY.
Cuartel General en Zacualpan, Mor.,
8 de febrero de 1918.
El General en jefe,
Emiliano Zapata.