Campamento revolucionario
en el Estado de Morelos,
al primero de abril de 1919.
Señor Coronel Jesús
M. Guajardo.
San Juan Chinameca.
Muy señor mío:
Con mucha satisfacción
me he enterado de su muy atento escrito fechado en San Juan Chinameca,
en el que me dice que está dispuesto a unirse á la causa
revolucionaria que tiene por objeto el mejoramiento de la gran familia
mexicana.
Como le dije a usted en mi
anterior, tanto a usted, como a los jefes, oficiales y soldados que
lo acompañen, se les recibirá con los brazos abiertos
y gozarán de toda clase de garantías, pues se les verá
como compañeros.
Jefes que han llegado del
Norte, y a los que tengo con mando de fuerzas en Xochimilco, me han
dado excelentes referencias de su gestión revolucionaria en
aquella región, y por ellos mismos he sido informado de que
es usted hombre de convicciones, y que aun cuando distanciado de nosotros,
sus ideas son firmes.
Aquí con nosotros
contribuirá usted al triunfo de la gran causa revolucionaria
que lucha por el bien general de la clase humilde, y cuando hayamos
llegado al triunfo, tendrá usted la satisfacción de
haber cumplido con un deber y su conciencia quedará tranquila
por haber obrado con justicia.
La carta de usted deja ver
que es franco y sincero, y lo juzgo como hombre de palabra y caballero,
y tengo confianza en que cumplirá al pie de la letra el asunto
de que se trata; por mi parte, sólo sé decirle que sé
cumplir mi palabra, mientras no se dé al pueblo lo que necesita.
Una vez estando usted aquí
con nosotros, tendrá todo lo que desea, sus circunstancias
como revolucionario mejorarán y tengo la seguridad de que estará
satisfecho de estar a nuestro lado. El regimiento de que habla, ya
entiendo poco más menos cuál es y exacto que ya está
de acuerdo, así como de que está cerca de esa. Creo
conveniente decir a usted que deseo haga su movimiento el jueves,
y como Victoriano Bárcenas es un mal elemento, es necesario
que comience usted con él, al fin está muy cerca.
Prepárese bien para
dar ese golpe, que es por donde se debe comenzar; al desarmar a Bárcenas
y los suyos, dejará usted la tropa desarmada en Chinameca hasta
nueva orden y a Bárcenas y todos los jefes que están
con él, me los remitirá al rancho de Tepehuaje, previo
aviso; ya después acordaremos los trabajos que debemos seguir
haciendo. Advierto a usted que se necesita obrar con mucha actividad.
En Cuautla tengo yo arreglados varios jefes, así como otros
que están destacamentados fuera de allí.
Dichos Jefes sólo
esperan que se les diga el día en que deben salirse para que
se incorporen a nosotros, así es que el movimiento va a ser
de importancia y con satisfacción digo a usted que una vez
realizado el movimiento, habremos dado un gran paso hacia el triunfo
de la revolución. En la actualidad me encuentro en esta región,
debido, entre otros urgentes asuntos, a que se me comunicó
la presencia de unos correos enviados por varios jefes, entre ellos
del C. General Cipriano Jaimes, que últimamente se unieron
a la revolución en el estado de Guerrero.
Para terminar, juzgo conveniente
entrar en algunos detalles acerca de la situación, por más
que deben ser ya de su conocimiento: el Señor Don Francisco
Vázquez Gómez, a quien con placer recordamos todos los
revolucionarios, está haciendo los últimos trabajos
cerca de la Casa Blanca para cruzar territorio nacional y ponerse
frente de las columnas revolucionarias que mandan los Generales Villa,
Felipe Ángeles y Martín López, que perfectamente
organizados y con abundancia de elementos, están atacando plazas
importantes y atrayéndose la atención de los compatriotas
y extranjeros.
En términos generales,
la revolución prepotente y arrolladora está rápidamente
dominando toda la extensión del territorio nacional. En espera
de sus apreciables letras y de que me diga si hará el movimiento
que le indico, quedo de usted afmo.
Atto. y S.S.
El General Emiliano Zapata.