Campamento revolucionario
en Morelos, 6 de abril de 1919.
Señor Coronel J. M.
Guajardo.
San Juan Chinameca.
Muy estimado señor
coronel:
Por su estimable, me he enterado
de la entrevista que tuvo usted con mi enviado, y en cuanto al movimiento,
le manifiesto que la base principal es ésta; que con las fuerzas
de su mando marche a Tlayecac, en donde están al mando del
capitán Salomé G. Salgado, cien hombres; que el mismo
capitán Salgado reunirá más tropas en Tenextepango;
una vez organizado allí marchará sobre Jonacatepec,
el que una vez tomado, regresará a San Juan Chinameca a recibir
instrucciones, y marchará sobre Jojutla y Tlaltizapán;
apoderándose de esta plaza, ya se puede reorganizar la columna
y, después de reforzada, llevar a cabo trabajos de mayor importancia.
Este movimiento debe hacerse
inmediatamente que usted reciba la presente, al fin que Bárcenas
pasó rumbo a Cuautla y ya le pongo gente a retaguardia para
ver si es posible ayudarlo a combatir, pues por más que últimamente
he pretendido hacerle presentar combate, anda escabulléndose
para no tener encuentro.
Como el movimiento de usted
va a ser por el rumbo opuesto al que lleva el mencionado Bárcenas,
puede prestar oportunidad para que al regresar a esa hacienda lo capture
usted, y para mayor éxito puede usted dejar en ese punto un
jefe con cien hombres y las respectivas instrucciones.
En cuanto a la impedimenta
de las familias, pueden quedar, por lo pronto, en ese lugar, y ya
en vista de los movimientos que haga el enemigo, se verá si
es conveniente trasladarlas a otro sitio; pero de antemano creo que
habrá esa necesidad.
Con el fin de despistar al
enemigo, voy a distribuir fuerzas en guerrillas, por lugares más
convenientes, cercanos a Cuautla, aparte de una columna competente,
formada con las tropas que puedan reunirse, para el mejor éxito
de las operaciones. Adjunto a usted una orden para el C. Capitán
Salomé que, como le digo antes, se encuentra a mis órdenes
en Tlayecac, para que se incorpore a la columna de usted llevando
consigo a sus fuerzas y las de Tenextepango.
En el mismo caso del capitán
Salgado, se encuentran otros muchos jefes, que esperan la primera
oportunidad para hacer su movimiento; y por lo mismo, es necesario
que desde luego lo efectúe, sin esperar más tiempo los
pertrechos que ha de recibir, los que se compensan con los elementos
que se han de incorporar después.
Sin más asunto por
ahora, y deseándole feliz éxito, quedo de usted afectísimo
amigo y atento y seguro servidor.
General Emiliano Zapata.