Sello de la República
Mexicana
Ejército Libertador.
al centro Escudo Nacional.
CIRCULAR
Algunos individuos ambiciosos e intrigantes
se preparan a desarrollar infames manejos encaminados a introducir
la división y la discordia entre nosotros los revolucionarios
del Sur.
Los malos mexicanos no comprenden que
hoy más que nunca, después de la muerte de nuestro General
Emiliano Zapata, es un deber nuestro permanecer unidos, olvidar toda
clase de pasadas diferencias, y trabajar con fe en pro del triunfo
de los principios que nuestro extinto jefe proclamara y que forman
la herencia, el testamento que él nos dejó. El General
Zapata odió siempre a los intrigantes y a los traidores, y
esto debemos tenerlo muy presente, él murió víctima
de la más infame de las traiciones y nosotros por deber, por
amor a la causa y por respeto a su memoria, debemos morir antes de
merecer el epíteto de traidores; y traición, y muy grande
sería dividirnos entre nosotros, buscar dificultades y conflictos
entre nosotros mismos, renegar en un momento de épica historia
de la revolución suriana, que siempre unida bajo la dirección
del jefe y bajo la bandera del reparto de tierras consignado en el
Plan de Ayala, debe continuar como hasta aquí luchando por
principios y no por ambiciones, combatiendo hasta el fin para hacer
triunfar los nuevos ideales de "reforma, libertad, justicia y
ley", que han sido siempre nuestra inspiración y nuestro
lema.
Debemos conservar esa nuestra bandera
con religioso respeto. Ella ha sido honrada por la sangre de millares
de hermanos nuestros, sacrificada por su amor a los principios. Debemos
conservar tambien con orgullo el nombre de nuestro ejército,
el glorioso nombre de "Ejército Libertador". Con
ese nombre y con esa bandera hemos ido los surianos al combate, día
tras día, durante nueve años. Por amor a ellos se han
muerto innumerables luchadores y bajo su sombra y a su amparo se han
realizado las proezas todas del sur, las inolvidables hazañas
de Chilpancingo, Treinta, Cuernavaca, Jonacatejoc, Santa María,
Chietla, Puebla, etc. El Ejército Libertador debe subsistir
con el nombre, con el lema, con la bandera y con los principios que
tuvo mientras vivió su glorioso jefe, el C. General Emiliano
Zapata. Cambiar algo de todo esto sería atentar a la historia
de la Revolución, faltar el respeto a nuestro jefe, mancillar
su memoria, apartarnos de la vía que el nos trazara con su
predicación y con su ejemplo. Felizmente para nosotros, nuestro
extinto jefe como si previera o adivinara el porvenir, nombró
a su sucesor; dos meses antes de la traición, que lo había
de llevar a la muerte, el General Zapata, designó como jefe
supremo de la Revolución mexicana al C. Doctor Francisco Vázquez
Gómez. Ese nombramiento ha sido ya aceptado por los principales
jefes del centro y norte de la República, y ya que con ellos
y con todos los demás del país, estamos en buenas relaciones
de amistad y de compañerismo, por conducto de este Cuartel
General debemos hoy con mayor razón que nunca, ser fieles y
prestar obediencia al digno sucesor del General Zapata, al Doctor
Vázquez Gómez, viejo y firme revolucionario conocido
y respetado por toda la República.
La adhesión al C. Doctor Vázquez
Gomez nos daría fuerza y respetabilidad ante los numerosos
revolucionarios de otras regiones del pais que con él están
de acuerdo y obedecen sus órdenes.
Hay que estar, pues, prevenidos contra
las intrigas de esos malos elementos de que al principio de esta circular
se habla y cumplir con el primoroso y más alto de nuestros
deberes, en estos instantes: unión y solidaridad, compañerismo
y mutuo apoyo entre todos nosotros.
No hay que dar oidos a la sugestión
de los ambiciosos y de los perversos y así en cambio recomienda
este Cuartel General a todos los jefes surianos, se castiguen con
mano enérgica a todos aquellos individuos que traten de sembrar
la división entre el elemento revolucionario.
Lo que me es grato poner en conocimiento
de usted, protestándole mi atenta y distinguida consideración.
REFORMA, LIBERTAD, JUSTICIA Y LEY.
El General
(Mayo 25 de 1919.)