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El acto creativo depende en mucho del contexto social en el que el artista se desarrolle. La relación entre clase social y artista se hace más evidente cuando el arte que producen los creadores populares es descalificado o desdeñado por los artistas vinculados a las élites económicas y de poder, bajo los argumentos de sentido estético y de valores de belleza con parámetros ajenos a la cultura que los produce. La bola suriana del estado de Morelos,
en tanto forma de expresión artística popular, se comenzó a generar desde la segunda
mitad del siglo XIX, con la narración épica de las hazañas de los bandidos
llamados Plateados entre los que destacan la Bola Suriana de Lorenzo Caspeta, compuesta
por Marciano Silva Peralta y el
relato de la aprehensión y muerte del último de los Plateados, en la Bola Suriana de Prisco Sánchez original de Joselito
Mariaca. El canto de las hazañas de los bandidos
morelenses y la existencia y acciones de los mismos correspondía a una
rebeldía primitiva, producto del malestar social creado por una escenografía
estatal en la que la propiedad
comunal iba siendo paulatinamente absorbida por el acaparamiento de
tierras en la generación del sistema de haciendas y la consiguiente
proletarización y peonaje acasillado de los
pobladores de las comunidades.
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. Antonio Avitia Hernández.
Las Bolas Surianas: Históricas, |