Maximiliano de Austria, si tu suerte
deploro
desde el regio sepulcro donde se halla
tú ser,
no culpo a mi patria, que un pueblo
siempre se honra
cuando sacude el yugo que le oprime
a la vez.
Aunque te había ofendido el país de
los aztecas,
para que lo vinieras tal vez a conquistar;
te pasó lo que a Ciro ante los más agetas:
buscando una corona y solo encontró
un puñal.
Al ir don José Hidalgo y don Ángel Iglesias,
don José María Landa y Antonio Escandón,
no fueron a ofrecerte más que una tumba
regia
que Estrada te llevará con Velázquez de León.
El sueño que soñaste en Miramar un día:
de aquel sublime anciano que te fue
a saludar
fue el fantástico ángel de Escobedo
que había
de anunciarte el paso que habías de
dar.
Quisieron que un monarca de origen extranjero,
rigiera con sus leyes los destinos del
país;
rendidos a las plantas de Napoleón Tercero,
lograron que viniera la Patria a gobernar.
Hallándose del clero superior, por entonces,
hicieron venir de Austria la muerte
destructora
los ayes lastimeros
se oyen de muchos hombres
que por salvar su patria volaron a la
gloria.
Reunidos los traidores en un grande
concilio,
a dieciséis de junio en el sesenta y
tres,
allá en su condiciones quisieron traer
consigo
el poder absoluto de un príncipe a la
vez.
La Ley del tres
de octubre que dictó el ministerio
en el sesenta y cinco que es un negro
borrón
que vuestras frentes cubren, y que llenan
de duelo
los veintisiete estados que forman la
Nación.
Eso hizo que los héroes, poseídos de
amor patrio,
miraran
con desprecio surgir la Intervención;
eso hizo que los belgas, franceses y
austriacos
marcharan a su reino cubierto de baldón.
Así como aquel mártir anciano de Dolores,
quiso verter su sangre por vuestra libertad,
así Benito Juárez venció a los opresores
que a nuestros patrios lares
conquistado habían ya.
Aunque creo no se olvida la muerte tan
gloriosa
de aquel héroe invencible que en Puebla
sucumbió
fue un hombre de alma digna Ignacio
Zaragoza
que por la patria insigne la muerte
desafió
Ahí el digno patriota, señor Porfirio
Díaz,
Berriozabal y Tapia, Negrete y La Madrid
a Laurences
derrotan con mucha bizarría,
haciendo que su fuerzas retirara de
allí.
Quedan como testigos, el cerro de Loreto
y el de Guadalupe, donde Francia perdió
quince oficiales dignos, varios hombres
dispersos
y muertos en campaña: ciento sesenta
y dos.
Ese día tan glorioso para los mexicanos,
tembló la antigua Francia y la Corte
de París;
a los héroes victoriosos del día cinco
de mayo
en gratitud la Patria le rinde ofertas
mil.
La acción de San Jacinto y de Santa
Isabel
nos ponen en contacto del arrojo marcial
que Naranjo y Treviño llegaron a ejercer
en unión de Escobedo, patriota militar.
La sangrienta batalla que hubo en Santa
Gertrudis
donde se distinguieron Flores y Mariscal
donde el valiente Rocha con gran valor
destruye
las fuerzas de Olvera
en la Oriental.
El dos de abril, en Puebla, fue Don
Porfirio Díaz
vencedor de Trungeque
y de Noriega también,
su fama lleva en alas su valor y energía
con que la santa causa supo al fin defender.
A principios de mayo, Querétaro se hallaba
sitiado por las fuerzas de nuestra fiel
Nación
donde Maximiliano a la sazón estaba,
con el general Méndez, con Mejía y Miramón.
El día quince de mayo, pensó el general
Vélez
tomar a viva fuerza el Puente de La
Cruz
con el cuerpo nombrado de Supremos Poderes
llegó a lograr su empresa con mucha
exactitud
Mejía, Maximiliano y Miguel Miramón,
a un consejo de guerra fueron por sus
hazañas
y fueron fusilados los tres allá en
unión,
en mayo diecinueve, cerro de Las Campanas.
Los restos del ilustre Maximiliano de
Austria
con rumbo hacia su tierra salieron muy
veloz
en un precioso buque llamádose
Navarra
sin su fiel compañera, sin vida y sin
honor.
Adiós Maximiliano, real vástago de Viena,
adiós bella Carlota, sublime emperatriz,
adiós princesa ilustre de los monarcas
belgas,
mi corazón deplora vuestra muerte infeliz.
En fin, patriotas héroes, ya voy a terminar,
perdonen si he ofendido vuestra reputación,
yo, cual grato ante ustedes he querido
ensalzar
el mérito que gozan por toda la Nación.
¡Gloria al valiente Juárez y a Ignacio
Zaragoza!
y a todos los que se hallan allá en
otra mansión,
sus nombres inmortales de México en
la historia
existirán por siempre con gran veneración.
FIN.