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Por ahí va la bola, señores ahí va, va con la segunda vuelta. Diré cuando entraron los libertadores a ese San Juan Chinameca. Es corta mi entonación, mi dialecto es muy corriente, pero me figuro que en toda ocasión lo claro es lo más decente. Este fue un pedido de unos tres mil pesos, en seguida les diré contestó Carriles, luego en el momento: “Tres mil balas les daré”. “No le hace que sea valiente, puede venir cuando él quiera que yo también cuento con un brazo fuerte y que es la espada primera”. Luego que Zapata tuvo la noticia de dicho administrador montó su caballo recorrió sus fuerzas y las órdenes les dio. No fue pa’ menos el susto por lo que se apercibía, porque ya los muertos no hallaban
sepulto y en cajones se escondían. Luego que llegaron al
punto de honor, nombre: La Piedra Encimada, al mentado Enríquez, le ha dado un temblor que ‘onde meterse no hallaba. Zapata muy enojado, lleno de mucho furor gritó con imperio: “¡Vengan con un hacha y túmbenme éste portón!”. El pobre del maquinista en tan cruel retiro uno se le dirigió: “Tumbe uste´ el portón o le pego un tiro”, de inmediato el tren rompió. Tembló la tierra en esa hora Zapata entró en ese piso; “Busquen a Carriles que se pasa la hora de que cumpla lo que he dicho”. Ahí lo buscaron arriba y abajo echando la disciplina lo fueron a hallar que estaba apurado con la cocinera encima. ¡Viva Emiliano Zapata! ¡Viva su juez y opinión! porque se ha propuesto morir por su Patria como héroe de la nación El 19 de julio de 1913, Emiliano
Zapata atacó la hacienda de San Juan Chinameca, según el periódico El Independiente, en represalia porque
el pueblo de Villa de Ayala había sido destruido por las fuerzas
del Ejército Federal, dirigidas por el general Juvencio Robles. La autoría de la Bola de la toma de Chinameca, ha sido adjudicada, por varios investigadores,
a Marciano silva, aunque no se
tiene un documento u hoja suelta que nos lo corrobore de manera fehaciente.
Sin embargo, en la versión que se transcribe, aunque parece incompleta,
se nota el estilo poético narrativo de Silva Peralta.
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. Antonio Avitia Hernández.
Las Bolas Surianas: Históricas, |