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Impulsado por la Estimación, Saludo.
Impulsado por la estimación
que les tengo a los hombres de gusto
me presento a esta bella reunión
a cantarles de amor mi tributo.
Mi ansiedad sólo está en saludarles
porque creo que así es mi deber
en sentido como me declaro
creo que ustedes sabrán comprender.
No interrumpo ninguna pregunta
con respecto a la tranquilidad,
porque veo que en razones muy justas
hoy toditos se encuentran en paz.
Por lo tanto se ensancha mi vida
y quisiera en recuerdo de amores
coronarles sus frentes erguidas
con laureles y ramos de flores.
Yo quisiera traerles un nardo
los perfumes de la chuparrosa,
para ver si podía engalanarlos
y cantarles en poseía o en prosa.
Aún así la sirena del mar,
siendo ella la reina del canto
perdería la virtud de cantar
por oír estos rústicos cantos.
Son tan suaves y dulces los cantos
que de ustedes he venido a escuchar ,
he quedado de todo embriagado
porque todos se encuentran en paz.
Así quiero saber comprenderles
aunque inútil, como al fin lo soy,
el placer que he tenido al hallarme
con ustedes en esta ocasión.
Más en fin, soy transeúnte y por eso
me despido, pues voy de camino,
otra vez en reunión cantaremos
hasta ver el placer concedido.
Ya me voy porque no puedo menos
mi destino lo permite así,
conque adiós, caballeros,
nos vemos,
adiós bellas flores de un jardín.
(JOSÉ LUIS SAGREDO CASTILLO. Colección de Hojas Sueltas)
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