|
Horas tan tristes que a mi corazón lastiman por la noticia tan atroz que recibí, de un fiel amigo, persona de alta estima, Marciano silva que ha dejado de existir. Su gran musa ha enmudecido para siempre no volveremos a encontrarla ya jamás, a dios le pido su descanso humildemente y en su gloria inaccesible goce en paz. Seis de febrero fue la fecha en que murió el gran versista y poeta de Morelos, recuerdos gratos para siempre nos dejó él, como vate, fue la honra en nuestro suelo. No hay quien se acuerde ni mencione ya su nombre del paladín de las hazañas de Zapata, para el olvido la memoria de los hombres que en otro tiempo le sirvieron a su Patria. Como poeta fue la honra de Morelos y luchador de los ideales libertarios, como hombre grato le consagro mis recuerdos y así lo harán los compañeros de mi estado. La triste fecha del año cuarenta y cuatro con letras de oro en mi memoria escrito está, sólo recuerdos en el alma hechos muy gratos del gran versista que en su tumba duerme en paz. No volveremos a encontrar a don Marciano por más que ufanos lo busquemos por doquiera, salió de viaje y tal vez sería de Arcano el separarse de este mundo de miserias. Todos sus cantos de renombre los conservo y los publico con ahínco y voluntad porque nacieron de la mente de un cerebro que fue versista y trovador en realidad. Ahora resultan trovadores por doquiera y cantadores afamados de cartel, y Salomones que prosiguen en sus huellas soñando grato ese su indigno proceder. Esos modernos han querido superar aquellos hombres que estudiaron en colegio, y al mismo tiempo no han sabido respetar a las lumbreras que nacieron de talento. Pero en mi mente para siempre vivirán aquellos hombres de saber y de elocuencia, que fueron la honra y que supieron respetar porque pudieron ser la llave de la ciencia. Nunca jamás olvidaré que don Marciano fue distinguido entre los grandes trovadores, mi gratitud que fui por él condecorado hoy lo deploro en mis humildes renglones. Fui publicista y lo seré mientras yo viva y sus cantares en mi mente los conservo, sus dignos versos y aquellas hermosas rimas como un santuario las consagro como debo. Tal vez mañana, que en el mundo ya no exista porque la parca traicionera me arrebate, en grandes páginas su historia quede escrita por un humilde trovador escaso de arte. Jamás olvido que fui bastante estimado y sus afectos siempre a mí consagró, hoy que no existe mi maestro don Marciano me encuentro solo como Friano en la
ocasión. Solo he quedado y con tristeza me despido a esta plegaria aquí le doy su conclusión, que fue poeta y un grande trovador. Suplico entienda el auditorio que me escucha lo que en mis versos he venido a publicar, soy el autor y mi lugar sólo lo ocupan mis publicistas en el arte de cantar. Aquí termina ya por fin mi triste historia sabrán ustedes que no soy un soñador, sólo dedico este recuerdo a la memoria de un hombre ilustre que en Morelos sucumbió.
(Diccionario Histórico
y Biográfico de la Revolución Mexicana,
|
|
|
. Antonio Avitia Hernández.
Las Bolas Surianas: Históricas, |