"En toda revolución hay
dos tipos de personajes:
los que la hacen y los que se aprovechan
de ella".
Napoleón.
INTRODUCCIÓN
El próximo mes se conmemorará el aniversario número
ochenta del inicio de la Revolución Mexicana. Este movimiento
social, profundo, que sacudió nuestro país recién
entraba el siglo xx, dando fin al régimen que gobernó la
nación durante 30 años, se ha convertido con el correr
del tiempo en objeto de reflexión y estudio de investigadores
nacionales y extranjeros.
Motivo de valoración constante en la historiografía
sobre dicho fenómeno social son entre otras: las causas que
le dieron origen; los actores sociales principales partícipes
de ésta; el tipo de transformaciones de índole económica,
política, social y cultural que introdujo el movimiento revolucionario
y que en buena medida quedaron contenidas en el texto constitucional
aprobado en febrero de 1917; los hechos y sucesos políticos,
sociales y militares que tuvieron lugar en la etapa previa y desde
1910 a 1917; los personajes que al encarnar las aspiraciones e intereses
materiales de los grupos y clases sociales de la época, condujeron
a la contienda armada a éstos.
Al respecto cabe mencionar que la diversidad
de enfoques, la descripción
e interpretación sobre este hito histórico, se ha venido
enriqueciendo los últimos años a partir de las investigaciones
historiográficas regionales y locales, que han encontrado
en archivos públicos y privados, la materia prima para sacar
a la luz del conocimiento histórico, nuevas perspectivas de
análisis y estudio de los acontecimientos que se desarrollaron
en las primeras dos décadas del siglo.
Hechas las anteriores consideraciones, queremos
indicar que el trabajo que se presenta a este Congreso Internacional
sobre la Revolución
Mexicana, trata de un personaje, de una mujer nuevoleonesa, lampacense
de nacimiento, que al igual que otras mujeres y hombres de su época,
tuvieron la entereza de saber corresponder al momento que les tocó vivir,
pretendemos resumir a grandes rasgos su perfil revolucionario.
Es común que las reseñas del México prerrevolucionario
consignen con harta profundidad, múltiples y documentados
testimonios de los precursores indiscutibles del gran movimiento
socio-político que conmocionó a la nación en
la segunda década del siglo.
Sin embargo, muchas de estas historias obvian
conscientemente o no, la participación de otros personajes, que imponiéndose
al anonimato, virtieron en las páginas de los diarios de combate
al régimen de Díaz, sus palabras de aliento, denuncia
sin cuartel y llamado a la rebeldía.
Estas cuartillas son esbozo de un proyecto de
investigación,
a mediano plazo, cuya intención y propósito es recuperar
la personalidad y presencia de María Andrea Villarreal González.
DESDE EL PRINCIPIO
En las llanuras semi áridas del norteño municipio
de Lampazos de Naranjo, Nuevo León, el 20 de enero de 1881,
nació Andrea Villarreal, hija de Próspero Villarreal
e Ignacia González.
Andrea era dos años menor que su hermano, Antonio I. Villarreal.
La vida de ella, al igual que su hermana Teresa, estaría indisolublemente
ligada a la de Antonio.
Por ello, es común que en distintos pasajes del exilio en
Estados Unidos de su hermano, esté presente la figura de Andrea,
con sus artículos en el periódico Regeneración, órgano
de la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano; además,
en el diario La Prensa, del nuevoleonés Ignacio Lozano, oriundo
de Marín, Nuevo León, quien hubo de trasladarse a esa
población texana, debido a la represión huertista.
El periódico se fundó en 1913. (1)
Al establecerse la redacción del periódico Regeneración
en San Luis Missouri, en febrero de 1905, participan los tres hermanos
activamente.
Es en el Partido Liberal Mexicano, organización que aglutinó a
las más dispares tendencias ideológicas contra el régimen
imperante de Porfirio Díaz, donde Andrea forjó su carácter
militante.
No está por demás mencionar que actualmente dos de
las prensas que sirvieron para difundir la palabra de los revolucionarios
en el exilio se encuentran en Monterrey, forman parte del patrimonio
de la familia Vázquez Santos, sobrinos de los Villarreal.
Éstas fueron el legado de Andrea, traídas de Cleveland,
Ohio, desde la Compañía Chandler and Price. En ellas
se imprimieron Regeneración, El Hijo del Ahuizote y El Nieto
del Ahuizote. (2)
Existen varios episodios que denotan el temperamento
de nuestra biografiada: entre 1906 y 1907 tienen lugar algunos
levantamientos
armados organizados por el Partido Liberal, en Jiménez, Viesca,
Las Vacas -hoy Acuña- y el de Palomas, todos en el estado
de Coahuila; en el de Las Vacas tuvo injerencia personal Antonio
I. Villarreal, tocando a Andrea conducir parque y armas desde San
Antonio, Texas. (3)
En una nota periodística, publicada en inglés, del
St. Louis Post-Dispatch de noviembre 22 de 1906, hacía mención
del juicio federal contra "connotados miembros de la Junta Revolucionaria
Mexicana en San Luis", ellos eran Aarón López
Manzano y "un hombre que se cree es" Librado Rivera.
A Manzano se le acusaba de violar las leyes
postales, al abrir una carta dirigida a otro miembro de la Junta
y Rivera era buscado en
México, por los cargos de robo y asesinato, su juicio sería
de extradición.
Ante tal hecho, un reportero del periódico entrevista a Andrea
Villarreal González, contestando ella que no sabía:
"si el hombre arrestado por las autoridades federales es Rivera...
todo lo que sé del arresto, dijo la señorita Andrea,
que habla bien el inglés, es lo que he leído en el
periódico. Sé que Rivera dejó San Luis hace
tres meses con mi hermano y otros miembros de la Junta. Dijeron ellos
que iban a Europa... estoy segura que no es".
El entrevistador concluía describiendo
que:
"Las hermanas viven en la colonia mexicana de Convento con
cinco mujeres, tres niños y un anciano. Viven modestamente.
Andrea dice, no regresará a México hasta que las condiciones
cambien. No podemos hablar con la verdad en nuestro país y
consecuentemente hasta que nos lo permitan, regresaremos y diremos
la verdad". (4)
El cerco implacable que la dictadura había tendido contra
los magonistas, las derrotas y fracasos a pesar de su obstinada lucha;
aunado a las discrepancias que surgían en su propio seno,
iban abonando terreno fértil que minaba la unidad de estos
obcecados y tenaces revolucionarios.
Las insurrecciones liberales de 1906 y 1908
-en Coahuila y Chihuahua-, que a pesar del empeño puesto terminaron en la derrota, creando
un ambiente de incertidumbre, que se expresaría poco a poco
en un distanciamiento en los dirigentes mismos de la Junta Liberal.
A finales de 1908 se hace por demás patente la división
y discrepancias en la organización, refiriéndose a
Antonio I. Villarreal y Manuel Sarabia, Ricardo Flores Magón
se expresa de ellos así:
"... No necesitamos la cooperación de Manuel ni la de
Antonio para nada, al contrario, la continuación de éstos...
en el seno de la Junta sería de gran perjuicio para la libertad
de la clase trabajadora. Ellos... no quieren a la clase pobre...
los miembros de la Junta... estamos... en desacuerdo con Manuel y
Antonio, porque nosotros luchamos por la libertad y felicidad de
esa clase desamparada y ellos no... " (5)
Los años previos a la rebelión maderista entre 1900
y 1910 fueron años de acumulación de fuerzas, de organización,
pero también rígidos, de persecución severa
por el Porfiriato, contando con la complicidad de las autoridades
norteamericanas.
Para el Partido Liberal Mexicano significó tenaz resistencia,
denuncia, planes conspirativos, de clanndestinaje y radicalización;
en torno a éste, se habían nucleado la más disímbola
gama de intereses y corrientes opositoras al inmovilismo del anciano
caudillo, coexistían con un mismo objetivo: anarquistas, demócratas,
socialistas, jacobinos, etc.; empero, el parteaguas decisivo que
socavó la cohesión de los intransigentes revolucionarios
fue la actitud y la conducta, táctica y estrategia a adoptar,
ante el movimiento antirreeleccionista que encabezaba Francisco I.
Madero.
Para terminar el año de 1910, la formación ideológica
de los hermanos Ricardo y Enrique Flores Magón y Librado Rivera
devino en el anarquismo radical.
Éstos acuerdan furtivamente remover de sus cargos directivos
a Antonio I. Villarreal y Manuel Sarabia, voceros del ala socialista
del partido, motivando así las bases de la escisión
del obcecado grupo de luchadores sociales; en 1911 se materializaría
la división, Antonio rompe con el magonismo, adhiriéndose
al maderismo. Andrea hace suya la convicción de su hermano.
Antonio V. Lomelí, cónsul en El
Paso, Texas, informa al Secretario de Relaciones Exteriores:
"Rumórase que grupos magonistas existentes en frontera
americana, se lanzarán a la lucha el 15 de enero de 1911,
uniéndose a los bandos maderistas... La Andrea Villarreal,
que afirma la proclama manuscrita, es la secretaria de la Junta magonista
en San Antonio, Texas y hermana del revoltoso Antonio I. Villarreal".
(6)
En marzo de 1911, en Regeneración, se notifica de la expulsión
de Villarreal.
"... por sus afinidades con Madero (ya) que trabaja de acuerdo
con Madero, el jurado enemigo de las clases trabajadoras... Villarreal,
es un conservador... Es necesario hacer constar, igualmente, que
las hermanas de Antonio... no han sido ni son Delegadas de la Junta".
(7)
Las diferencias políticas de Ricardo Flores Magón
y Antonio I. Villarreal crecían y maduraban, a la par que
el movimiento opositor a Díaz, hasta llegar, incluso, a la
exacerbación, al insulto y calumnia: desde Regeneración,
se le imputa a Villarreal de pederasta.
Éste, en El Diario del Hogar, periódico dirigido por
Juan Sarabia, increpa a Ricardo de "chantajista, estafador,
cobarde y degenerado", retando a Magón y a los radicales
al combate contra él y los moderados:
"Si caigo en sus manos, que me ahorque desde luego; si yo lo
aprehendo, le escupiré el rostro y lo mandaré a un
manicomio". (8)
Andrea, al triunfo de la Revolución, retorna a México,
donde contrajo matrimonio, enviudando poco después, emigrando
de nuevo a su natal Lampazos y mudándose posteriormente a
Monterrey.
En una entrevista, Elsa María Vázquez Santos, sobrina
de Andrea, comentó:
"Sé que ella peleó mucho con la pluma por la
gente humilde, vivía en Héroes del 47 en el número
447, también tenía una casa cerca de La Cigarrera,
porque decía que tenía que estar en contacto con la
gente obrera para ayudarles en lo que se necesitara". (9)
Murió en Monterrey a la edad de 82 años,
el 19 de enero de 1963, en la pobreza.
Andrea Villarreal fue de las que hicieron la
revolución,
no gozó del usufructo de aquélla.
Valga este esbozo general de Andrea, a manera
de preámbulo
de un proyecto a mediano plazo, hurgando en archivos familiares y
públicos, trataremos de contradecir y contrariar el proverbio
que dice:
"El olvido es planta que florece a orillas
de las tumbas."
Hasta ahora, lamentablemente, éste ha
sido el epitafio de Andrea.
Por último, queremos señalar que nuestro trabajo pretende
revalorar críticamente para la historiografía regional
nuevoleonesa, a otras mujeres como: Belén Campos (a) "La
Coronela", partícipe del ataque a Monterrey, en octubre
de 1913, por las fuerzas constitucionalistas; María Elena
Villarreal de Peña, de Salinas Victoria, N.L.; la profesora
y escritora Julia Ruiz Nava, de Galeana, N.L.; y María de
Jesús de la Rosa (a) "La Coronela Sabinense".
Ellas, al igual que Andrea, nuestros historiógrafos las han
soslayado y por qué no decirlo, hasta marginado. Fuera de
algunas (ya cuentagotas) líneas, que por indulgencia se les
conceden, al momento de historiar el proceso, antes o después
de 1910, no hay mucho al respecto.
¿No será que en algunos casos prive el concepto de
que la mujer fue reserva o "apéndice" necesario
de los caudillos y jefes militares, sólo útil como
soldadera o adelita inmortal de las huestes revolucionarias?
Andrea Villarreal no fue adelita ni soldadera,
más bien fue
escritora; además, escribía bien.
En la década de los 30's obtuvo el 1er.
lugar en unos Juegos Florales, ganando una Rosa de Plata, por cierta
obra literaria.
Ese primer lugar que obtuvo, se lo ganó en
buena lid a Alfonso Reyes, que hubo de conformarse con el segundo
lugar.
Algunos historiadores, que forman parte del
círculo de escritores
estudiosos de la obra de don Alfonso, le han escatimado reconocimiento.
Quizás aún no le perdonen a Andrea.
BIBLIOGRAFÍA
GONZÁLEZ Ramírez, Manuel (Prólogo, ordenación
y notas). Epistolario y textos de Ricardo Flores Magón. Fondo
de Cultura Económica, México, 1976.
LOZANO, Fortunato. Antonio l. Villarreal. Vida de un Gran Mexicano.
Monterrey, N.L., Impresora Monterrey, S.A., 1959.
CAVAZOS Garza; Israel. Diccionario Biográfico de Nuevo León.
Monterrey, N.L., Universidad Autónoma de Nuevo León.
Capilla Alfonsina. 1984, tomo II.
SÁNCHEZ Azcona, Gloria. El general Antonio l. Villarreal.
Civilista de la Revolución Mexicana. México, 1980.
ZERTUCHE González, Ernesto. Lampazos, mi hidalga tierra.
Monterrey, N.L., México, 1982.
GARZA Guajardo, Celso. El Gobierno Revolucionario
de Antonio l. Villarreal. 1914. Universidad Autónoma de Nuevo León.
Centro de Información de Historia Regional. Folletos de Historia
del Noreste No. 4, 1988.
LÓPEZ, Chantal y Cortés, Omar. Compiladores. El Programa
del Partido Liberal Mexicano de 1906 y sus antecedentes. Ediciones
Antorcha. México, D.F., 1985.
LÓPEZ, Chantal y Cortés, Omar. Investigación,
ordenación, notas y diagramas. El Partido Liberal Mexicano
(1906-1908). Ediciones Antorcha. México, D.F., 1986.
HART, John M. El Anarquismo y la clase obrera
mexicana, 1860-1931. Siglo XXI editores. México, D.F., 1980.
Notas:
1.- GARZA Guajardo, Celso. El 'Gobierno Revolucionario de Antonio
l. Villarreal. 1914. 1988, p. 104.
2.- Periódico El Porvenir, 14 de septiembre de 1990. "Las
imprentas de Andrea, patrimonio histórico", por María
Luisa Medellín C.
3.- ZERTUCHE González, Ernesto. Lampazos,
mi hidalga tierra. 1982, p. 287.
4.- GARZA Guajardo, Celso, op. cit., p. 14.
5.- GONZÁLEZ Ramírez, Manuel. Epistolario y textos
de Ricardo Flores Magón. Fondo de Cultura Económica,
1976, p. 192.
6.- SÁNCHEZ Azcona, Gloria. El Gral. Antonio l. Villarreal.
Civilista de la Revolución Mexicana. 1980, p. 116.
7.- lbid., p. 37.
8.- lbidem, p. 41.
9.- Periódico El Porvenir. op. cit.