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CORRIDO DE LA ENTREVISTA
DE ZAPATA Y MADERO

Autor: José Muñoz Cota.

Ocho de junio del año
en que a la ciudad entró
Madero, el jefe rebelde
de la reacción vencedor.

Zapata en esa mañana
a Madero visitó.
Madero vino del Norte,
Zapata del Sur llegó.

Conocemos de este almuerzo,
sabemos su pormenor,
porque Gildardo Magaña
al pueblo lo reveló.

Madero fue un hombre bueno,
amó a la Revolución.
Pero era un hombre confiado,
la confianza lo perdió.

Hablaron de Figueroa
y Zapata lo acusó
de haber intentado un "cuatro"
cuando Jojutla atacó.

Madero, con tolerancia,
pidió la unificación;
El tiempo, dijo Zapata,
dirá quién tiene razón.

Madero, entonces, le expuso
que ya la Revolución
había concluido su marcha,
derrotando a la reacción.

-Hay que licenciar la gente
que al lado de usted pelió.
La paz está asegurada,
esta es mi disposición.

Zapata, con disciplina,
a Madero contestó;
pero seguro, por dentro,
de que aquello era un error:

-Lo que nosotros queremos,
el general insistió,
es que devuelvan las tierras
como usted nos prometió.

La tierra, sólo la tierra...
El indio se levantó
por reconquistar la tierra
que el hacendado usurpó.

Zapata, el jefe suriano,
apóstol de convicción,
era la voz de la tierra,
su voz de liberación.

Madero, el apóstol bueno,
hombre que siempre soñó,
paciencia, la ley, el orden,
todo esto recomendó.

Pero Zapata, ranchero,
que desconfiado nació,
del peligro que veía
frente a Madero, insistió.

-Yo croque los federales
no serán suyos, Señor;
hay que ser muy precavidos
de su próxima traición.

-Hay que licenciar las tropas,
Madero le contestó.
Estaba ya estipulado
en el pacto que firmó.

Dice Gildardo Magaña:
Zapata se levantó,
la carabina en la mano
que ni comiendo soltó.

Se puso frente a Madero
y tomándole el reloj,
le dio el ejemplo siguiente
que a todos los asombró;

Si valiéndome de mi arma,
este reloj robo yo,
y con el tiempo nos vemos
pero ya armados los dos.

¿Tendría usted, señor Madero,
derecho a devolución?
-No sólo a eso, dijo el Jefe,
sino a una indemnización.

Pues esto es lo que queremos.
Zapata le concluyó:
Morelos quiere las tierras
que el hacendado robó.

Mis campesinos armados,
con respetuoso vigor,
me encargan pedir a usted
la justa restitución.

Madero vio que era justo
y de nuevo prometió
cumplir íntegro el programa
que hizo la Revolución.

Pero quiso congraciarse,
mediante una donación,
así a Emiliano Zapata
un ranchito le ofreció.

Sin ocultar su disgusto,
el Jefe del Sur saltó,
golpeando su carabina
contra el suelo, contestó:

-Perdone, señor Madero,
no fui a la Revolución
para volverme hacendado
y convertirme en patrón.

Fui en busca de la justicia,
para el miserable peón.
Si abandonamos al pueblo
sin oír su petición.

Y si acaso no cumplimos
lo que ya se prometió,
se irá otra vez a las armas,
de nuevo a la rebelión.

Esto, Gildardo Magaña
que con Zapata vivió,
lo oyó con otras personas
y luego nos lo contó.

 

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Fuentes:

Armando de Maria y Campos
La Revolución Mexicana a Través de los Corridos Populares
.
Tomo I. México, 1962. p. 228 a 229. Biblioteca del
Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana.

Diccionario Histórico y Biográfico de la Revolución Mexicana
Tomo IV
Por Valentín López González, Instituto Nacional
de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana,
México, 1991, p. 708.

Francisco Juliao (Coord.). Zapata Vivo. Corridos y Poesía Coral.
Esta edición se hizo con motivo del Primer Encuentro In Xochitl in
Cuicatl (Flor y Canto) Zapata Vivo, realizado en el estado de
Morelos en el año de 1976. Editores: Centro Cultural Mascarones
de Cuernavaca y la Universidad Autónoma de Morelos.
Cuernavaca, Morelos, México, 1976. 120pp.

Corridos, Danzas y Bolas Morelenses. Antología I.
Programa Maestros Jubilados y Pensionados en Solidaridad.
Instituto de la Educación Básica del Estado de Morelos.
Dirección General de Culturas Populares.
Unidad Regional Morelos. México, 1994. 176pp.

Investigación de Juan Robles Castro, Delia Vega,
Manuela Pérez, Miguel Angel y Ema Salgado.

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