FELIX TREJO

Nací en Ocotepec, Morelos, el 12 de febrero de 1922; mi padre trabajaba en el campo, pero también le gustaba la cantada por afición; se iba a las ferias y las fiestas; al verlo a él me fue gustando el arte y ahora sigo recordando aquellos tiempos bonitos en que me pasaba las horas oyendo corridos históricos. Mi papá se reunía con cantadores de Mazatepec, Chapultepec, con unos de Cuautla de Quebrantadero, eran cantadores que se reunían en las ferias de Mazatepec, Jojutla, Tepalcingo, Totolapan, Jiutepec.

Cuando éramos chicos nos juntábamos varios muchachos, Higinio Valdéz, un muchacho que le decían 'el huaje seco' y otro cantador que se llamaba Margarito Rodríguez. Decíamos: 'vámonos a Chalma a cantar, o a Jojutla a cantar a las plazas' y así a cualquier lugar íbamos; la gente nos rodeaba al oír nuestros cantares; los autores que más interpretábamos eran los corridos de Marciano Silva, Federico Becerra, Juan Galindo, Fausto Ramírez, Benjamín Sanabria y Fermín Aponte.

Empecé a cantar a los nueve años, con cinco canciones que ya no me acuerdo de quién eran, y con ese repertorio me la iba pasando la noche, nos gustaba andar parrandeando, y estas mismas canciones las íbamos repitiendo hasta salir la noche, y así mi repertorio fue creciendo hasta que ya grande llegué a las ferias, donde tardábamos tres días con sus noches sin repetir un solo canto.

Yo creo que una de las cosas que vino a perjudicar y que ocasionó que en la actualidad hay poco cantador, es que la luz vino a modernizar, ya que hubo cinito, el teatro, las carpas, la rocola, el tocadiscos y las grabadoras. Antes no los había y cantar un corrido era como llevar las noticias de lo que había pasado en alguna parte y ahí se arrimaban a oír las noticias. Ahora ya no: hay luz, teléfono, tevé, e inmediatamente se saben las noticias.

Empezábamos a cantar en el pueblo, en las cuelgas, que es donde hay una velación de una imagen; nosotros íbamos a donde oíamos cohetes, estábamos un gran rato gustando, cantando parejo, después ya nos íbamos pasando a los pueblos como Chamilpa, Ahuatepec, Santa María y de ahí a Tlaltenago en las fiestas de ahí del 8 de septiembre.

Empecé desde chamaco, y hasta el futuro todos los años voy; desde que el padre organizó sus tandas culturales siempre los he acompañado; sólo no fui el año que me cortaron mi pierna y murió mi primo Susano.


 

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Fuente:


Corridos Zapatistas. Corridos de la Revolución Mexicana.
Volumen 2.
.Instituto Nacional de Antropología e Historia. Ediciones Pentagrama.
México, 2002. Texto adjunto al CD. Pags. 38 y 39.