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MARCIANO SILVA
PERALTA
Por Amador Espejo Barrera
Marciano, canta y toca: tu pueblo te
escucha.
Nació en Tilzapotla, municipio
de Puente de
Ixtla, en 1849. Sus padres carentes de los medios de subsistencia
decidieron trasladarse a trabajar a la Hacienda de Treinta, Municipio
de Tlaltizapán, donde también él trabajó;
de este lugar y en 1912 se incorporó al Ejército Libertador
del Sur con su única arma que supo manejar: su bajo sexto. (Ver
Nota al Final)
Quedando inválido por causa y lugar
desconocido; su sitio de estancia fue en los diferentes campamentos
y cuarteles revolucionarios, en donde escuchó el relato de sus
compañeros sobre características y detalles de los enfrentamientos;
con tal información de forma lírica y alegre les puso
letra y música a las contiendas más importantes que él
determinó, lo que le dio el mérito de convertirse en el
cronista y cantor de la Revolución Agraria.

En uno de estos campamentos, el general
Eufemio Zapata Salazar dirigiéndose a Silva, entabló el
siguiente diálogo:
"Y tú, ¿qué
sabes hacer?"
El contestó. "Cantar
mi General".
"Pues canta, qué
esperas!".
El general Eufemio probablemente se dirigió
a Marciano en tono no muy agradable, por notarle inválido de
sus piernas, en esa situación y en campamento no devengaría
la estancia de alguien así; sin embargo el general Emiliano,
al término del anterior diálogo contestó:
"Deja que Marciano
haga lo que sabe".
A partir de entonces Marciano Silva, con
el apoyo del General en Jefe, se quedó entre la tropa a darle
letra y ritmo a las gestas zapatistas revolucionarias, amenizando momentos
agradables alrededor de fogatas y tlecuiles con aquellos guerrilleros
que regresaban de campaña o a las mujeres que en los campamentos
prepararon tortillas y frijoles para los combatientes.
Marcianito le decían por estima
en cuarteles y campamentos; "hizo parodias populares de la Adelita,
La Cucaracha y de todos los danzones de moda y en sus corridos narró
la Toma de Chinameca, la Toma de Cuautla, la Toma de Chilpancingo"
(Reyes Avilés, 1928:131) y otras de gran relevancia, y no importando
sus limitaciones, siempre tocó en campaña las canciones
que le pidieron.
"Al término de la revolución,
Marciano se retiró a vivir a Cuautla, donde añoró
los días lejanos de campaña, cuando en los campamentos,
puso la nota alegre rodeado de sus valedores. Ahí en Cuautla
al final de su vida de tarde en tarde cuando llegaban a su humilde casita
lugareña algunos de los viejos jefes, descolgaba su inseparable
bajo, compañero de sus correrías revolucionarias y volvía
a hacer vibrar las sonoras cuerdas entonando las canciones que llenaban
su mente de recuerdos gratos" (Op. cit. p. 31).
Como un verdadero embajador y vocero de
la Revolución Agraria, en sus últimos años con
el gusto que le caracterizó, acudió a ferias y días
de plaza tradicionales, en los que hombres y mujeres de diferentes edades
le escucharon sus revolucionarias verdades cantadas.
Como digno representante de la música
agrarista en el estado de Morelos, murió humildemente el lunes
6 de febrero de 1944, sus restos mortales reposan en perpetuidad en
la tumba número 120, del Panteón Civil de la ciudad de
Cuautla.
En su tumba, su homólogo Federico
Becerra le dijo cantando:
"Seis de febrero fue la fecha en
que murió el gran versista y poeta de Morelos; recuerdos gratos,
para siempre nos dejó él que como vate fue la honra de
nuestro suelo".
Así como se nombran guerrilleros
famosos del zapatismo, debemos recordar a "guerrilleros cantores",
dándole honor especial a Marciano Silva, Refugio y Juan Montes,
Fausto Ramírez, y a Federico Becerra (Mendoza Vicente, 1976),
que con su arma musical regaron por los campos de Morelos un sabor agradable
a plomo impregnado de notas, que al enemigo federal no le dejó
buen paso en sus botas.
SU BAJO SEXTO.
Este instrumento musical de doce cuerdas
metálicas, con características semejantes al de una guitarra,
pero más grande, fue el arma agraria inseparable de Marciano
Silva en sus corridos en los diferentes campamentos y cuarteles de los
revolucionarios del sur en el estado de Morelos.
Su autenticidad ha sido motivo de discordia
entre la Huasteca Potosina y la Hidalguense; por lo que siendo un instrumento
mexicano, llegó a formar parte de la historia en la Revolución.
Luis Miranda guionista de Spartacus Discos
de Francia (Volumen 5, Paisajes Mexicanos), apunta que, "el bajo
sexto es un instrumento parecido a la Guitarra pero más voluminoso.
Lleva doce cuerdas de metal (entre ellas algunas muy gruesas intercaladas
con las delgadas) lo cual le da un sonido muy peculiar, especialmente
para el acompañamiento, que es su función.
CORRIDOS DE MARCIANO
SILVA
CORRIDO
SOY ZAPATISTA DEL
ESTADO DE MORELOS
Autor: Marciano Silva
Cantan: Mauro Vargas e Ignacio Vargas.
HISTORIA
DE LA DERROTA Y MUERTE
DEL GENERAL LUIS CARTON
Autor: Marciano Silva
Canta: Honorio Abúndez.
HISTORIA
DE LA MUERTE DEL GRAN
GENERAL EMILIANO ZAPATA
Autor: Marciano Silva
Cantan: Mauro Vargas y su hijo Ignacio.
EL
EXTERMINIO DE MORELOS
Autor: Marciano Silva.
EL
REBELDE DE MORELOS
Autor: Marciano Silva.
BOLA
DEL SITIO DE
TLALTIZAPAN
Autor: Marciano
Silva.
LAS
HAZAÑAS DE LOS YAQUIS
EN MORELOS
Autor: Marciano
Silva.
CORRIDO
DE LA TRAICION DE
FEDERICO MORALES
Autor: Marciano
Silva.
Nota: De acuerdo con Antonio
Avitia Hernández, "el
instrumento morelense que tocaba Silva es el BAJO QUINTO...
el bajo sexto es del norte del país y suena muy diferente
y no existía en tiempos de Marciano Silva".
avitia56@terra.com.mx /
Julio 2004.
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