Nació en Tlaquiltenango el 4 de octubre de 1871, hijo
de don Domingo Alarcón y de doña Maria Sánchez.
Hizo parte de su instrucción primaria en su
pueblo natal y tuvo necesidad de abandonar el estudio para trabajar
en las cañas y el arroz, dada la extrema pobreza de sus padres.
En los primeros días de marzo de 1911, causó
alto en las fuerzas del viejo Gabriel Tepepa y asistió a la
toma de Tlaquiltenango y de Jojutla el día 24 de marzo de ese
año.
El general Alarcón siguió en las fuerzas
de Tepepa y concurrió al sitio y toma de Cuautla durante los
días 13 al 18 de mayo de 1911. Al ser fusilado Tepepa en Jojutla
el 25 de mayo por órdenes de Ambrosio Figueroa, Alarcón
se incorporó a las fuerzas de Lorenzo Vázquez, con quien
siguió operando hasta el triunfo de la revolución maderista.
Alarcón obtuvo por riguroso escalafón
el grado de coronel de caballería a las órdenes de Lorenzo
Vázquez. Durante toda la campaña maderista estuvo al
lado del general Vázquez en el municipio de Tlaquiltenango,
en el Cerro del Venado; en Nexpa, Los Hornos, El Calabazar y Huixaxtla.
Durante la época Huertista, par sus campañas,
fue ascendido a brigadier por Emiliano Zapata.
El general Alarcón asistió al sitio
y toma de Chilpancingo; al sitio y toma de las haciendas de Treinta
y Zacatepec, contra las fuerzas del coronel Flavio Maldonado; asistió
también al sitio y toma de Cuernavaca.
Alarcón fue leal a los principios del Plan
de Ayala, y después de la muerte de Zapata siguió la
lucha contra el carrancismo. Al triunfo del movimiento de Agua Prieta,
que derrocó a Carranza, el general Francisco Alarcón
quedó incorporado a las fuerzas del general Genovevo de la
O, que era jefe de las operaciones en el Estado de Morelos.
A fines de 1924, al ser destinado el general Genovevo
de la O a la jefatura de operaciones de Tlaxcala, el general Alarcón
causó baja en el ejército y se dedicó a cultivar
la tierra. Estableció su residencia en Jojutla, donde murió
el 2 de marzo de 1951.