- Usted nació con un astro; ninguno nace
con
el dios de la guerra.
Usted va a ir a la guerra [...]
Usted va a triunfar
pero con mala suerte.
- Y es cierto, todo lo que me ha ido,
mala suerte, mala suerte, mala suerte...
(1)
Introducción
Las mujeres que tomaron las armas y ocuparon
cargos de mando en las diversas facciones revolucionarias han sido
poco tratadas en
la historiografía de la Revolución mexicana. Este trabajo
se refiere a una mujer guerrerense quien combatió en las filas
zapatistas, alcanzando el grado de coronela. Se trata de Amelia Robles Ávila.
La primera ocasión que oí hablar de este singular
personaje fue a principios de 1980, mientras participaba en una investigación
realizada en Guerrero acerca del desarrollo del capitalismo agrario
y las luchas sociales en la costa y la sierra, a partir de la década
de los sesenta. (2)
Las referencias que varios entrevistados hicieron
sobre Amelia Robles resultaron tan atrayentes que decidimos viajar
a Xochipala, su pueblo
natal, con el exclusivo propósito de conocerla y entrevistarla.
Nuestro interés fue similar al que otros experimentarían
antes y después de nosotros. (3)
Así, ya desde abril de 1927 había
aparecido en El Universal la entrevista que Miguel Gil le hiciera
en Iguala, en la
que el corresponsal viajero apuntaba:
"El general Castrejón me había contado ya algo
de la historia de la Coronela, que como se sabe, fue herida en el
combate de Pozuelos, contra Cavazos, pero yo tenía deseos
de conocerla e interrogarla, porque a mi juicio, significaría
un caso de profunda psicología..." (4)
Lo mismo sucedió con la periodista suiza Gertrude Duby, quien
después de haber oído hablar de Amelia Robles en Morelos
y Guerrero, e incluso en la frontera con Guatemala, logró entrevistarla
en 1944.
Para Duby: "era necesario ver a esa mujer legendaria [...]
el no conocerla se convertía en algo angustioso. Hasta en
las montañas de Chiapas oía hablar de ella". (5)
El 13 de abril de 1980 llegamos a la casa de
la coronela. Allí fuimos
recibidos por sus familiares en la estancia, donde pudimos observar
en una de las paredes un cuadro con una foto suya, tal vez la primera
que se conoce de ella, en la que representa unos 20 años.
Amelia aparece con una elegante vestimenta oscura
de cuello alto con encaje en "v", portando una medalla en el pecho que
nos recuerda que era una joven muy católica, Hija de María;
peinado su cabello con raya de lado, lo lleva atado con trenzas recogidas
a ambos lados y adornadas con grandes moños; su mirada es
directa, su gesto firme, sin sonreír, y su actitud, con los
brazos aparentemente apoyados en la cadera, es como de reto.
Casi resignados a no poder verla ya que hacía algún
tiempo no concedía entrevistas, fuimos gratamente sorprendidos
cuando "el coronel" -forma en que la gente se dirigía
a ella- salió de su recámara y avanzó hacia
nosotros.
En sus manos llevaba una pequeña Biblia. Durante algunas
horas escuchamos el relato de su participación en la Revolución
y de otros aspectos de su vida.
Acerca de la coronela nos hablarían otras personas, pero
dado que el objetivo de nuestra investigación no era su biografía,
y ni siquiera la revolución en Guerrero, mis notas permanecerían
largos años guardadas, hasta principios de 1994, año
en que comencé a trabajar en torno a su historia de vida.
Orígenes
Amelia Robles Ávila nació el 3 de noviembre de 1889
en Xochipala, pueblo situado aproximadamente a 42 kilómetros
al norte de Chilpancingo y a 60 al sur de Iguala, en el municipio
de Zumpango del Río, Guerrero.
Hija de Casimiro Robles y Josefa Ávila, tuvo dos hermanos
mayores: Teódulo y Prisca.
Su padre fue un ranchero acomodado, propietario
de 42 hectáreas
de labor y agostadero, quien tuvo una pequeña fábrica,
aparentemente de mezcal, y durante algún tiempo trabajó como
ayudante del comisario del lugar.
Muerto el padre cuando ella tenía tres años, su madre
se casó tiempo después con Jesús Martínez,
trabajador del rancho que se dedicaba al cuidado del ganado. De este
segundo matrimonio nacieron Luis, Concepción y Jesús
Martínez Ávila. (6)
Los primeros años de primaria los estudió en Xochipala
y Zumpango del Río, y en Chilpancingo el cuarto y el quinto,
debiendo abandonar la escuela al estallar la Revolución, cuando
tenía 21 años. (7)
Educada en la religión católica, formó parte
de la Sociedad de las Hijas de María de la Medalla Milagrosa.
(8)
Tal como lo recordaba su condiscípula Julita Escobar, Amelia
realizaba las tareas que cualquier jovencita aprendía en su
casa y en la escuela: lavar, planchar y coser. (9)
Sin embargo, pronto mostró afición por algunas actividades
que no eran desarrolladas propiamente por las jóvenes de su
sexo. Así, desde temprana edad aprendió no solamente
a montar, sino a domar caballos y a lazar, y después a manejar
las armas. (10)
También era aficionada a la ordeña,
tarea en la que le gustaba competir con los trabajadores del rancho.
(11)
Estas actividades mostraban ya una cierta subversión con
respecto al rol asignado a su género. Según Isidro
Olivares, originario de Xochipala, Amelia "de por sí fue
media hombrada". (12)
Su interés por aprender a manejar las armas tuvo mucho que
ver con el odio que sentía hacia su padrastro, al que en dos
ocasiones planeó matar. (13)
Es muy probable que las dificultades con él
y con su propia madre hayan influido para que decidiera abandonar
su casa y se sumara
al movimiento revolucionario.
La Revolución
Al entrevistarla en 1980, la coronela nos refirió una anécdota
muy interesante acerca de un adivino que visitó su escuela
en Chilpancingo, quien le vaticinó que ella iría a
la guerra y que triunfaría, aunque con mala suerte. (14)
¿Por qué razones Amelia Robles se fue a la Revolución?
Es difícil señalar una sola. Ya antes hemos planteado
que los problemas en el seno familiar pudieron haber influido de
manera importante.
Esto lo sugiere la respuesta que le dio a una
excondiscípula,
la profesora Amparo Martínez, cuando a mediados de los años
treinta ésta le decía que se cuidara: "No he de
pasar de la muerte [...] Ya he salido; por eso me fui a la Revolución,
para que yo me muriera..." (15)
Sin embargo, cuando Miguel Gil le formuló expresamente la
pregunta en 1927, Amelia diría:
- Por una mera locura de muchacha. Fue una aventura como cualquier
otra...
- ¿Y qué sensación experimentó usted,
al encontrarse en plena aventura?
- La de ser completamente libre ... (16)
Dos razones diferentes que, sin embargo, no se contraponen.
Al leer el texto de Judith R. Walkowitz, "Sexualidades peligrosas",
me pareció que venían al caso sus reflexiones sobre
el deseo experimentado por algunas jóvenes en el sentido de
gozar de la libertad y los privilegios de los hombres, así como
tener una vida de aventuras generalmente propia del varón,
lo que sucedía con la imaginación femenina en adolescentes
con tendencias al travestismo durante el siglo XIX en Europa. Walkowitz
plantea que "el vestirse de hombre y marchar al mar o al ejército
era la fantasía de adolescente que más aparece en los
diarios femeninos de todo el siglo..." (17)
Como hemos manifestado, deseos de aventura y
libertad motivaron a Amelia Robles a "irse a la bola", aunque poco después
se entregaría a la causa revolucionaria: "...vino la
bola y me fui a la bola. Al principio no dejó de ser una mera
locura, pero después supe lo que defiende un revolucionario
y defendí el Plan de Ayala. Huerta había matado a Madero
y fui contra Huerta. Carranza era sólo un mistificador de
la revolución y combatí a Carranza". (18)
Existen diversas versiones con respecto al momento
en que Amelia se levantó en armas y las condiciones en que lo hizo. Marcelo
González Bustos la menciona como participante en la toma de
la plaza de Iguala, el 14 de mayo de 1911. (19)
Sin embargo, la propia Amelia afirmó haber tomado las armas
posteriormente. Así, en la entrevista que le hizo Miguel Gil
en 1927, señalaba haberlo hecho en febrero de 1913. (20)
Cuando Duby le hizo la misma pregunta en 1944,
ella le respondió que
había comenzado a luchar en 1912, cuando el general Juan Andrew
Almazán había llegado a Xochipala, siguiéndolo "todo
el pueblo en armas". (21)
El relato que nos hizo en 1980 muestra su participación en
actividades revolucionarias desde 1911, cuando formó parte
de un club maderista en Xochipala, en el que fungió como tesorera.
De la información que nos proporcionó se infiere que
ese club se constituyó formalmente después de la caída
de Porfirio Díaz. (22)
Asimismo, entre agosto y noviembre de 1911,
Amelia asumió una
comisión para viajar al Golfo de México con el propósito
de obtener dinero de las empresas petroleras para la causa revolucionaria.
(23)
En las filas zapatistas
Desde 1913 hasta noviembre de 1918 -cuando entregó las armas-
Amelia Robles participó en las filas zapatistas. Durante ese
periodo actuó bajo el mando de los principales jefes revolucionarios
del estado: los generales Jesús H. Salgado, Heliodoro Castillo
y Encarnación Díaz.
Es difícil ubicar con precisión las etapas donde Robles
estuvo a las órdenes de cada uno de ellos, así como
las fechas en que se verificaron sus ascensos militares. Sin embargo,
algunos indicios nos han permitido hacer aproximaciones.
Más difícil ha sido la tarea de precisar las acciones
armadas donde participó y las fechas exactas.
Aunque entre sus papeles personales Amelia dejó una lista
escrita con su puño y letra, que tomaremos como su bitácora
de campaña, en la que se encuentran registradas 70 acciones
armadas, no tenemos la absoluta certeza de su participación
efectiva en todas ellas; lo que sí podemos afirmar es que
la lista no incluye todas las acciones en que tomó parte.
Por ejemplo, no se encuentra registrada la campaña
de Puebla de julio de 1915.
Para los propósitos de este trabajo, sólo mencionaremos
algunas de las acciones armadas más importantes en las que
intervino, otras en donde resultó herida y otras más
sobre las cuales tenemos testimonios que hacen más viva la
exposición.
En la División Salgado
Resulta creíble que Amelia Robles se haya incorporado a las
fuerzas zapatistas en las filas del general Jesús H. Salgado,
quien en enero de 1912 se había sumado al zapatismo reconociendo
el Plan de Ayala, y que en diciembre de ese año tenía
el carácter de principal jefe zapatista en el estado.
Amelia afirmó haberse presentado en febrero de 1913 con el
general Epigmenio Jiménez en Carrizalillo -uno de los campamentos
salgadistas, situado muy cerca de Xochipala- después de haber
reunido a quince hombres de su pueblo natal. (24)
Según la bitácora de campaña, en este primer
periodo Amelia tomó parte en 25 acciones armadas. La primera
registrada en el documento tuvo lugar en el campamento de Carrizalillo
contra fuerzas del general Julián Blanco y está fechada
el 2 de febrero de 1913, aunque algunos textos la ubican a mediados
de enero. (25)
El ataque a Carrizalillo formó parte de los planes del gobierno
estatal para atacar a los diversos campamentos zapatistas. En esa
ocasión, el triunfo correspondió a las fuerzas revolucionarias
dirigidas por Juan Andrew Almazán y Heliodoro Castillo. (26)
De acuerdo con su propia versión, Amelia comenzó a
dirigir tropas prácticamente desde que se incorporó a
las filas zapatistas. El hecho es que en ocasiones esto le generó serias
dificultades en materia de avituallamiento.
Le dije a un señor que se llamaba Salustio López,
que era el mero macizo porque conocía [...] Sabía algo
de milicia; llegó a ser sargento.
Le dije:
-Tú te encargas de la gente; la plebe me nombró a
mí, pero yo no quiero que me siga tanta gente porque yo no
necesito a tantos. ¿Cómo vamos a mantenernos?
Yo quiero andar con cinco o seis [...] No tenemos
sueldo; a puro pedir [...] Y claro, ¿para qué quería uno tanta
gente si era difícil la cosa de la comedera? Veinte, treinta,
cincuenta, sesenta, cien, ¿dónde? Sólo cuando
era la toma de una plaza entonces sí me reunía con
ellos. (27)
Después del golpe de Estado de Victoriano Huerta, en febrero
de 1913, Amelia se encontraba en viaje de comisión:
Me arranqué. Me fui a juntar con el general Zapata. Ya había
pasado la Decena Trágica. Supe que el general Almazán
estaba por el lado de Puebla.
Me detuvieron [...] le digo [a Almazán]:
- Yo ando en comisión. Me mandó el
general.
Dice Almazán:
-¡Vete pues!, ya que desempeñes la comisión
te espero-. ¡Qué cosa! Estaba sitiado México...
(28)
En la plaza de Tlacotepec, "que por su posición topográfica
no era fácil de tomar", tuvo lugar la segunda acción
armada, y en ella participaron conjuntamente tropas de Salgado y
de Heliodoro Castillo. (29)
La fecha que aparece en la bitácora de campaña es
el 12 de marzo de 1913, aunque Joaquín Nava la ubica el 19
de mayo de ese año.
Lo cierto es que la plaza fue tomada y dominada por los zapatistas
hasta principios del mes de junio. (30)
Es difícil olvidar la forma poco común en que Castillo
logró la rendición final de los federales que se refugiaron
en el atrio de la iglesia:
Viendo el general Castillo lo difícil de hacerlos rendir
a balazos, sonriendo le dijo al capitán Benjamín Guevara:
-Te vas a la tienda del señor Crecencio Vega a traer el arma
con que vamos a rendir a los que están en la bóveda
en pocos minutos.
Le dices al señor que me mande un costal de chile y que vacíe
un chorro de petróleo sobre el costal, a fin de que penetre
el chile [...] Habiéndole metido fuego, no tardó un
minuto cuando el humo ya salía arriba, extendiéndose
sobre la bóveda. Hizo tanto daño a los que en ella
estaban que a gritos pedían les quitaran la humareda [...]
Con la rendición de éstos terminó todo. (31)
La toma de la plaza de Teloloapan constituyó una de las pocas
acciones armadas relevantes posteriores al golpe de Estado, acontecimiento
que había ocasionado el reagrupamiento de fuerzas, así como
un importante reflujo de los revolucionarios que se agudizó de
junio a agosto de 1913. (32)
Amelia Robles volvería a tomar parte en la lucha armada en
octubre de ese año y un mes después se fortalecería
la ofensiva zapatista.
En los primeros meses de 1914 resultaron particularmente
importantes las tomas de las plazas de Chilapa (13 de febrero),
Tixtla (15 de
febrero) y Chilpancingo (12 de marzo), destacando en esta última
la participación del general Encarnación Díaz,
quien logró romper el cerco de los federales. La ejecución
y dirección del plan revolucionario recayó en Salgado,
designado por Zapata para tal efecto.
Por esta época -a principios de febrero de 1914- tuvo lugar
un ataque contra el destacamento militar apostado en la fábrica
textil de la hacienda de Aguas Blancas, municipio de Coyuca de Benítez,
en el que intervinieron varias fuerzas, incluyendo algunas morelenses,
las de Heliodoro Castillo y las de Julián Blanco, quien días
antes había firmado el Plan de Ayala. Cierta anarquía
prevaleció durante esta acción, en parte debido a que
algunos jefes siguieron un doble juego, al tratar de proteger los
bienes de la fábrica. (33)
Según el testimonio del señor Josué Olivares,
en esa ocasión un elemento de las tropas revolucionarias intentó violar
a Amelia Robles, razón por la que fue fusilado por órdenes
del general Castillo y otros jefes, en tanto que a Amelia le pondrían
una escolta. (34)
Durante su participación en las filas de Salgado, Amelia
fue ascendida a mayor cuando logró arrebatar su caballo al
coronel Zenón Carreto, en un combate en Mazatlán, adelante
de Chilpancingo. (35)
En las filas castillistas
El paso de Amelia a las filas de Heliodoro Castillo
sucedió cuando
soldados salgadistas le robaron el caballo que había sido
del general Carreto, hecho al que ella se refirió de la siguiente
manera:
"Los salgadistas [...] me robaron el caballo que le había
quitado al general Carreto. Yo pertenecía a la División
de Salgado, me disgusté por el robo y entonces me hice castillista.
Por supuesto, ellos y nosotros peleábamos contra el Gobierno..." (36)
Tal vez el robo del caballo no fue el único hecho que influyó para
que Amelia pasara a formar parte de las filas de Castillo. Al asumir
el cargo de gobernador provisional del estado, en marzo de 1914,
Salgado había procedido a dividir la entidad en cuatro zonas,
correspondiendo a Heliodoro Castillo el mando de la región
centro, donde se encontraba la tierra natal de Amelia Robles. (37)
Castillo me enseñó a ser revolucionario y seguí operando
con él. (38)
Peleamos por allá con Heliodoro, adelante de Tlapa. Unos: ¡Viva
Castillo! y otros también. Puro Castillo, puro Castillo. Les
dimos una zumba... (39)
Seguramente fue durante su actuación bajo las órdenes
de este general cuando Amelia Robles obtuvo el grado de coronela.
A finales de 1914 viajó por tren hacia la Ciudad de México,
formando parte del frente de las fuerzas zapatistas, en el que iban
Jesús H. Salgado, Epifanio Castillo y Adrián Castrejón.
(40)
Este viaje se dio en el contexto de la evacuación de la Ciudad
de México por parte de Venustiano Carranza y las fuerzas que
guarnecían la plaza, el 24 de noviembre, y la ocupación
de la capital por zapatistas y villistas.
Durante los primeros días de enero de 1915 tuvo lugar un
combate en Apango, Cocula, contra fuerzas del coronel Silvestre Castro,
el Ciruelo, resultando Amelia herida en una pierna. Después
del combate, ella mostraría no sólo su fuerte personalidad,
sino incluso rasgos de violencia excesiva, como respuesta a dos manotazos
que le propinara en su pierna herida uno de los combatientes de sus
propias filas.
Estaba yo herida de la pierna y me dolía mucho la herida
que recibiera en un combate contra el Ciruelo, al arrojarme sobre
una ametralladora que nos estaba haciendo mucho daño y que
al fin avancé. Yo iba a caballo y el coronel, un coronel de
apellido Ramírez se acercó a mí; y dándome
un manazo en la pierna herida, me invitó a bajarme del caballo.
Esto sucedía en el pueblo de Apango.
Ramírez como estaba ebrio, no quiso comprender que yo me
había molestado por su forma brusca para saludarme y acercándoseme
otra vez, volvió a golpearme en la pierna herida. Yo entonces
lancé un grito de rabia por el intenso dolor que había
sentido, saqué la pistola y disparé, matando aquel
(sic) hombre imprudente. (41)
En las tropas de Encarnación Díaz
En julio de 1915, Amelia Robles participó en la batalla de
Puebla, como parte de las filas del general Encarnación Díaz.
Acerca de su participación en esta campaña, tenemos
el testimonio de Santos Velázquez:
De San Andrés Calpan nos metieron a San Martín Texmelucan
[...] andábamos como veinte mil hombres juntos y [...] entramos
a pelear como a las [...] cuatro de la mañana; se tomó la
plaza como a las ocho [...] Allí peleó también
la Güera Amelia [...] De ahí nos venimos otra vez a San
Andrés, y de San Andrés salimos rumbo a [...] Los Frailes
[...] Allí nosotros íbamos por delante, íbamos
nueve por delante y la Güera Amelia iba con nosotros... (42)
Existen otros testimonios de veteranos de la
Revolución sobre
la actuación de Amelia Robles. Así, según Bonifacio
Salgada Mogica, sobrino del general Jesús H. Salgada, Amelia "fue
de las primeras que estuvo en los combates" y había mandado
a cerca de 600 hombres. (43)
Demetrio Sánchez Ortiz, de Xilocintla, destacaba la bravura
de Amelia, aunque también su jovialidad, como cuando salió del
cuartel de Huitzuco tocando una
bandolina. (44)
Para Prisciliano Sánchez Ventura, originario de Mochitlán,
Amelia fue la única mujer en el movimiento que reconocían
como valiente porque "cargaba gente". (45)
Joaquín Bello Rodríguez se refería a ella como
una mujer brava y valiente que puso emboscadas a las tropas federales
en Tixtla y que "en la batalla, en la bola y en lo particular
se le reconoció". (46)
También el capitán segundo de caballería, Serafín
Plascencia Gutiérrez, originario de Villa de Ayala, Morelos,
recordaba a Amelia como una mujer valiente que tenía bajo
sus órdenes a más de 500 hombres, les había
hecho planos a los revolucionarios de Morelos en Guerrero y había
puesto emboscadas al enemigo. (47)
En la Costa Grande también hubo zapatistas que conocieron
a Amelia Robles, y algunos incluso pelearon bajo su mando. Tal fue
el caso del coronel Jesús Patiño, originario de San
Vicente de Jesús, quien la denominaba como "la generala".
(48)
Ruptura entre Salgado y Zapata
A principios de 1918 el zapatismo entró en una fase de reflujo,
deserción, fragmentación y división. (49)
Hacia el mes de abril de ese año se hizo evidente la división
entre los jefes zapatistas, cuando Salgado y Zapata rompieron relaciones.
(50)
Desconocemos hasta el momento los pormenores
de la ruptura. Sin embargo, para el 27 de abril, el ingeniero Ángel Barrios,
uno de los hombres de confianza de Zapata quien había sido
destacado por el jefe suriano en Guerrero, fue detenido por órdenes
de Salgado e internado en Juanjuaré, cerca de Campo Morado.
(51)
Por esas fechas, Adrián Castrejón, amigo y compañero
de armas del ingeniero Barrios, se había reincorporado en
Juanjuaré con los salgadistas, y al conocer la situación
de Barrios se propuso rescatarlo. (52)
Amelia Robles desempeñó un papel importante en el
rescate, al aceptar llevar a Barrios una carta de Castrejón.
Lo anterior fue narrado por la propia Amelia al periodista Miguel
Gil:
- Ahora, cuéntale cuando te
iban a fusilar -dijo alguien de los presentes.
Y entonces ella, o él, para el caso es igual, llevándose
la mano a la frente exclamó ¡Ah! de veras [...] Fue
un general apodado Pantalones [Ciriaco Gómez], que me tomó prisionera
porque llevaba yo una carta del general Castrejón al ingeniero Ángel
Barrios que había caído en poder de sus "chusmas".
- ¿Y le formaron cuadro?
- Dos o tres veces. Pantalones era
un cobarde...
- ¿Y al estar frente al pelotón
que iba a ajusticiada, qué sintió usted?
- Mire amigo, con toda franqueza
puedo decide que nada. (53)
Amelia Robles entrega las armas
La coronela Amelia Robles dejó de participar en el Ejército
Libertador del Sur en noviembre de 1918, cuando -según el
testimonio del coronel Esteban Estrada- se presentó al mando
de 315 hombres en la Jefatura de Operaciones Militares de Guerrero,
a cargo del general Fortunato Maycotte. Al indultarse, reconoció al
régimen de Venustiano Carranza y se incorporó a las
fuerzas de la División Maycotte. (54)
En ese mismo mes, Zeferino Castillo -hermano
de Heliodoro- pactó su
rendición junto con "los últimos cien hombres
que lo seguían". (55)
Los generales Encarnación Díaz y Heliodoro Castillo
habían muerto hacía tiempo. Salgado se mantendría
en armas y nunca se rendiría, prefiriendo ser fusilado antes
que someterse al carrancismo.
Durante los años 1918 a 1920 la coronela formó parte
de la División Maycotte y colaboró en la pacificación
del estado.
En 1920 secundó el Plan de Agua Prieta y en octubre de ese
año causó baja de la División Maycotte y se
unió a la Jefatura de Operaciones Militares de Puebla y Tlaxcala,
concediéndosele licencia absoluta en julio de 1921. (56)
Después de la Revolución, Amelia Robles mantuvo una
participación activa en coyunturas históricas particularmente
importantes, posteriores al periodo revolucionario, pero por razones
de espacio no profundizaremos en su actuación.
Su vida personal después de la Revolución también
estuvo marcada por algunos hechos de gran relevancia, como su estadía
en prisión en dos ocasiones y su responsabilidad en la muerte
de su medio hermano Luis, cuestiones que no desarrollaremos aquí.
En 1924 apoyó con las armas al gobierno de Obregón
contra la rebelión delahuertista, actuando bajo el mando del
general Adrián Castrejón Castrejón. Seguramente
debido a su condición de mujer no se le respetó su
grado, a diferencia de algunos hombres que se unieron a la doceava
brigada, de tal suerte que Amelia peleó con el grado de sargento.
(57)
Una de sus participaciones más conocidas tuvo lugar en la
hacienda de Pozuelos, Hidalgo, el 21 de abril de 1924, cuando fue
muerto el general delahuertista Marcial Cavazos y ella resultó herida.
Después de esta campaña que la llevó hasta
Chiapas y Tabasco, Amelia tomó la determinación de
adoptar un nuevo nombre, personalidad e identidad que llevaría
por el resto de sus días: ya no sería más Amelia
Robles, la Güera Amelia o la coronela Amelia Robles, sino "el
coronel Amelio Robles" o simplemente "el señor Robles",
logrando que hombres y mujeres, revolucionarios y no revolucionarios,
se dirigieran a ella así por temor o por haber aceptado su
elección. La transformación de Amelia no se limitó a
su nombre y a su indumentaria, sino que también se manifestaría
en su vida sexual. (58)
En 1939 participó activamente apoyando la candidatura a la
presidencia del general Juan Andrew Almazán, y a raíz
del fraude electoral, con antiguos compañeros zapatistas tomó parte
en el levantamiento armado que tuvo lugar en Guerrero de agosto a
diciembre de 1940, (59) habiéndosele concedido un salvo conducto
el 10 de diciembre por "haber depuesto su actitud rebelde".
(60)

La coronela Amelia Robles. Aproximadamente 1940.
De marzo de 1942 a octubre de 1950, Amelia fungió como representante
de bienes comunales de Xochipala. Durante este periodo fue depositaria
de los títulos originales del pueblo, de los que obtuvo un
estudio paleográfico con la finalidad de resolver una pugna
de límites con otros poblados; participó en la construcción
de la carretera Milpillas-Xochipala junto con otros xochipaltecos;
se enfrentó a las compañías madereras que explotaban
los bosques de la región, y se opuso al establecimiento de
un caserío y a la solicitud de dotación de tierras
comunales por parte de algunos campesinos de Xochipala. (61)
A partir de 1955 la coronela comenzó a realizar trámites
en la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), donde aparece
su expediente en el Archivo de Veteranos con el nombre de Amelio
Robles Ávila.
Su primer trámite data del 5 de febrero de ese año,
cuando solicitó el estudio de sus antecedentes revolucionarios
con la finalidad de obtener la condecoración del "Mérito
Revolucionario", que no le sería otorgada sino hasta
1973.
En agosto de 1970 ya se le había reconocido oficialmente
como "Veterano de la Revolución" por los servicios
prestados durante el segundo periodo, comprendido del 20 de febrero
de 1913 al 15 de agosto de 1914. Posteriormente, en noviembre de
1970, se le comunicaría su ingreso como "legionario".
(62)
Entre diciembre de 1973 y enero de 1974 recibió, por órdenes
presidenciales, una "ayuda económica" que sumó diez
mil pesos.
Amelia solicitaría pensión vitalicia en 1974, por
encontrarse en una situación crítica. La respuesta
a su solicitud la tendría en octubre de 1975: "No existen
antecedentes militares del interesado [...] Por lo que se concluye,
que el precitado C. Amelio Robles Ávila, carece de personalidad
militar reconocida por esta Secretaría..." (63)
La coronela Amelia Robles dejó de existir el 9 de diciembre
de 1984, cuando tenía 95 años de edad. Para el momento
de su muerte solicitó dos cosas: que se le hicieran honores
por sus méritos militares y que se le vistiera de mujer para
encomendar su alma a Dios. (64)
Desde marzo de 1990, en una de las habitaciones
de lo que fuera su hogar, existe la Casa Museo "Coronela Amelia Robles",
inaugurada por iniciativa de la Unidad Guerrero de Culturas Populares
y otras instituciones, y gracias al interés y gusto del señor
Rufino Robles, sobrino de la coronela.
Notas al Pie:
* Este trabajo forma parte de una investigación más
amplia llevada a cabo a partir de 1994. Se trata de la historia de
la vida de la coronela Amelia Robles. Para su realización,
la autora contó con dos becas: una del INEHRM, otorgada en
1994 y renovada en 1995, y la otra del Programa de Estudios de la
Mujer de El Colegio de México, durante 1994.
** Candidata a maestra en historiografía de México,
UAM-Azcapotzalco, y candidata a doctora en economía política
en la Universidad de Paris VIII, Saint-Denis.
1.- Entrevista con la coronela Amelia Robles,
realizada por José Félix
Hoyo, Oiga Cárdenas Trueba y Alejandra Cárdenas Santana
el 13 de abril de 1980 en Xochipala, Guerrero, p. 16.
2.- El grupo de investigación estuvo conformado por profesores
y estudiantes del Departamento de Sociología Rural de la Universidad
Autónoma de Chapingo; de la Facultad de Ciencias Políticas
y Sociales de la UNAM, donde la autora laboraba como ayudante de
profesor, y de la Escuela de Filosofía y Letras de la Universidad
Autónoma de Guerrero. El trabajo de coordinación estuvo
a cargo de José Félix Hoyo, profesor e investigador
de la Universidad Autónoma de Chapingo.
3.- En la entrevista estuvieron presentes José Félix
Hoyo, Alejandra Cárdenas Santana, profesora de la Escuela
de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de
Guerrero, y la autora.
4.- Miguel Gil, "Amelia Robles, una mujer del estado de Guerrero
que puso su juventud y su vida al servicio de la revolución
del sur", en El Universal, jueves 14 de abril de 1927, pp. 1
y 8.
5.- Gabriela Cano, "El Coronel Robles: un combatiente zapatista",
en revista Fem, año 12, núm. 64, México, abril
de 1988, p. 24.
6.- Entrevista con Rufino Robles, sobrino de
Amelia Robles, llevada a cabo por Olga Cárdenas el 8 de mayo de 1994 en Xochipala,
Guerrero; Edith Pérez Abarca, "El coronel Amelio Robles,
alias la Güera Amelia", mecanuscrito, Chilpancingo, Unidad
Guerrero de la DGCP, 1991; entrevista con la coronela Amelia Robles,
doc. cit.
7.- Entrevista con la coronela Amelia Robles, doc. cit.
8.- Edith Pérez Abarca, "El coronel Amelia Robles, alias
'La Güera Amelia' ", mecanuscrito, Chilpancingo, Unidad
Guerrero de la Dirección General de Culturas Populares, 1991,
p. 8.
9.- Entrevista con Julita Escobar, realizada
por Félix Hoyo
y Olga Cárdenas el 3 de julio de 1980 en Chilpancingo, Guerrero.
10.- Edith Pérez Abarca. op. cit., p.
9; entrevista con la coronela Amelia Robles, doc. cit., p. 18.
11.- Ibid., p. 16.
12.- Entrevista con Isidro Olivares Cabrera,
Xochipala, 6 de julio de 1989. Renato Ravelo Lecuona (autor y comp.),
Fondo Testimonios
de la Revolución en Guerrero, E-53, p. 12.
13.- Entrevista con. la coronela Amelia Robles, doc. cit., pp. 16-18.
14.- Ibid., p. 16.
15.- Ibid., p. 21.
16.- Miguel Gil, art. cit.
17.- Judith R. Walkowitz, "Sexualidades peligrosas",
en Georges Duby y Michelle Perrot (coords.), Historia de las mujeres,
Madrid, Taurus, 1993, vol. 8, p. 89.
18.- Miguel Gil, art. cit.
19.- Marcelo González Bustos, El general Jesús H.
Salgado y el movimiento zapatista en Guerrero, Universidad Autónoma
de Guerrero, 1983, pp. 34 Y 35.
20.- Miguel Gil, art. cit.
21.- Gabriela Cano, art. cit., p. 25.
22.- Entrevista con la coronela Amelia Robles, doc. cit., p. 11.
23.- Ibid., p. 13.
24.- Miguel Gil cita esta versión, aunque señala que
Amelia se sumó a las filas de Elpidio Jiménez en Zopilotillo;
José Manuel López Victoria retornó esta cita
pero corrigió el nombre del general por el de Epigmenio Jiménez;
véase su Historia de la Revolución en Guerrero, México,
Gobierno del Estado de Guerrero/Botas, 1967, t. II, pp. 64 y 65;
y en La revolución zapatista en Guerrero, Guerrero, UAG, 1990,
t. l, p. 364, Renato Ravelo precisa que el grupo provenía
de Xochipala y no de Chilpancingo, y corrige el nombre del cerro;
Carrizalillo y no Zopilotillo.
25.- "Papeles de Familia", archivo de la DEH del INAH,
Biblioteca Manuel Orozco y Berra. Véase José Manuel
López Victoria, op. cit., t. II, pp. 28 y 29, y Renato Ravelo,
op. cit., p. 345.
26.- Joaquín Nava Moreno, "La vida militante de Heliodoro
Castillo" (mecanuscrito), 1987, pp. 25-28. Véase "Papeles
de Familia", doc. cit.
27.- Entrevista con la coronela Amelia Robles, doc. cit., pp. 1
y 2.
28.- Ibid., p. 2.
29.- Joaquín Nava Moreno, doc. cit.,
pp. 38 y 39; Renato Ravelo, op. cit., pp. 369 y 370.
30.- Renato Ravelo, op. cit., p. 363, y "Periodo 1910-1920",
en Historia de la cuestión agraria mexicana. Estado de Guerrero,
1867-1940, México, Gobierno del Estado de Guerrero/UAG/CEHAM,
1987, p. 148.
31.- Joaquín Nava Moreno, op. cit., p.
39.
32.- Renato Ravelo, La revolución...,
op. cit., p. 362.
33.- Ibid., pp. 411-413.
34.- Entrevista con Josué Olivares Parra, Xochipala, 6 de
julio de 1989. Fondo Testimonios de la Revolución en Guerrero,
E-54, pp. 11-13.
35.- Miguel Gil, art. cit.
36.- Id.
37.- Ibid., p. 153.
38.- Id.
39.- Entrevista con la coronela Amelia Robles, doc. cit., p. 4.
40.- Rodolfo López de Nava Camarena, Mis hechos de campaña.
Testimonios del general de división Rodolfo López de
Nava Baltierra, 1911-1952, México, INEHRM, 1995, p. 52.
41.- Miguel Gil, art. cit.
42.- Entrevista con Santos Velázquez, Iguala, agosto de 1980.
Renato Ravelo Lecuona (autor y comp.), Fondo Testimonios de la Revolución
en Guerrero, E-28, pp. 4 y 5.
43.- Entrevista con Bonifacio Salgada Mogica, Iguala, agosto de
1980. Ibid., E-27, p. 49.
44.- Entrevista con Demetrio Sánchez
Ortiz, Xilocintla, agosto de 1980. Ibid., E-38, pp. 43 y 44.
45.- Entrevista con el señor Prisciliano Sánchez
Ventura, realizada por Citlali Marino el 25 de mayo de 1974 en
Chilpancingo,
Guerrero. Programa de Historia Oral-DEH, PHO-Z/1/45.
46.- Entrevista con Joaquín Bello Rodríguez,
realizada por Citlali Marino el 26 de mayo de 1974 en Chilpancingo,
Guerrero.
Programa de Historia Oral-DEH, PHO-Z/1/46.
47.- Entrevista con el capitán segundo de caballería
Serafín Plascencia Gutiérrez, realizada por Laura Espejel
y Salvador Rueda los días 13 y 20 de septiembre de 1974 en
la Ciudad de México. Programa de Historia Oral-DEH, PHO-Z/1/59.
48.- Entrevista con el coronel Jesús Patiño, realizada
por José Félix Hoyo y Oiga Cárdenas en San Vicente
de Jesús, municipio de Atoyac de Álvarez, Guerrero,
6 de abril de 1980.
49.- Véase Renato Ravelo Lecuona, "Periodo 1910-1920",
art. cit., p. 199.
50.- José Manuel López Victoria,
op. cit., t. III, de 1916 a 1929, p. 86.
51.- Ibid., pp. 108 y 109.
52.- Ibid., p. 110.
53.- Miguel Gil, art. cit.
54.- Gabriela Cano, art. cit., p. 24, y certificado
de Esteban Estrada, del 10 de septiembre de 1956, "Papeles de Familia",
doc. cit.
55.- José M. López Victoria, op.
cit., t. III, p. 154.
56.- Gabriela Cano, op. cit., p. 24; certificado
del teniente coronel Esteban Estrada, Sedena, Coyuca de Benítez, del 10 de septiembre
de 1956, y Certificado de Servicios fechado el 6 de diciembre de
1956 en el Distrito Federal, Sedena. (Véase "Papeles
de Familia", doc. cit.)
57.- Rodolfo López de Nava Camarena,
op. cit., p. 103.
58.- En Apipilulco, Amelia Robles conoció a Ángela
Torres, quien fue su compañera durante los años treinta
y quizá tiempo después. Originaria de ese lugar, según
un censo local aplicado en 1919, nació en 1895, no sabía
leer ni escribir y poseía algunas tierras. Véase Archivo
de la SRA, Dotación de ejidos (local), Apipilulco, municipio
de Cocula, exdistrito de Hidalgo, Guerrero, exp. 23/1199.
59.- Condumex, Fondo Jenaro Amézcua, exp. VIlI-3, doc. 1162,
carp. 14; entrevista con Eduardo Moguel Santaella realizada por Olga
Cárdenas en junio de 1996, en la Ciudad de México.
60.- Oficio del general de división Alejo González,
comandante de la 27a. Zona Militar, del 10 de diciembre de 1940, "Papeles
de Familia", doc. cit.
61.- Archivo de la SRA, expediente de bienes
comunales del poblado de Xochipala, Guerrero, núm. 276.1/867
(723.6).
62.- Expediente de' Amelio Robles Ávila (D/112/24484), Archivo
Veteranos, Sedena. Véase "Papeles de Familia", doc.
cit.
63.- Expediente de Amelio Robles Ávila,
Sedena, doc. cit.
64.- Entrevista con Siria Jiménez Carrera, realizada por
Oiga Cárdenas el 8 de mayo de 1994 en Xochipala, Guerrero;
conversación con el antropólogo Juan Carlos Catalán,
director de la Unidad Regional Guerrero de la Dirección General
de Culturas Populares, realizada por Olga Cárdenas el 21 de
abril de 1994.