Nació en Villa de Ayala,
en los últimos
años del siglo XIX; sus padres fueron, Antonio Avelar Capistrán
y Natividad García; tuvo tres hermanos, Gregorio, Tito y Celerino.
Rodrigo asistió ocasionalmente a la escuela, pues siendo trabajador
de la hacienda de Mapaxtlán, tenía poco tiempo para dedicarlo
al estudio, sin embargo cuando lo hizo, tuvo por profesor a Otilio
Montaño.
Su labor en la hacienda consistió en el acarreo de piedras
desde las minas de Axuchitlán, también fue trabajador
para la familia Mora, a quien le ayudó con la cal.
Siendo joven se casó con Nicolasa
Merino (prima del zapatista Rafael Merino), originaria y vecina del
mismo poblado.
A él le tocó vivir un intenso ambiente político
en la Villa, pues entonces el Club liberal "Melchor Ocampo",
en donde participaban un número importante de pobladores, difundía
su doctrina en las reuniones y asambleas secretas y se vinculaba a
las manifestaciones de protesta o de defensa de la tierra, ya que la
mayoría de sus integrantes, también pertenecía
a los demandantes de tierras.
En el Club participó Rafael Merino, eso le facilitó a
Rodrigo su incorporación y convencimiento de los postulados
liberales, así como la culminación de esta instancia
pacífica por una armada.
Se sabe que Avelar, asistió a todas las asambleas que de manera
clandestina se realizaron en diversos sitios del poblado antes del
levantamiento armado, en ellas cuentan los familiares se enfurecía
cuando se hablaba de las condiciones de trabajo en las haciendas, ya
que él sufría en carne propia los abusos.
Rodrigo, también conocido como el "Rorro", asistió a
la asamblea que se llevó a cabo en el cerro "El Ahuacate",
en los primeros días del mes de marzo, donde el ya general de
división Pablo Torres Burgos, hizo entrega de nombramiento de
guerra, tocándole él, el de Coronel.
Después del fracasado armisticio de noviembre de 1911, el Coronel
asistía con regularidad a la Villa y Anenecuilco, con el objeto
de llevar alimentos para los pobladores.
Uno de esos días fue visto por "voluntarios "(1),
quienes lo denunciaron ante el campamento de federales que se acuarteló en
la parroquia de San José, Rodrigo fue perseguido sin éxito
pues los militares del gobierno (según testimonios) tenían
muy mal tino, que mataron a cuatro de los diez denunciantes.
Se sabe que Avelar tuvo a su cargo a
hombres como, Gerónimo
Muñoz, Isaac Muñoz y el "Terrón" de
San Vicente de Juárez (Las Piedras), Leonardo Plascencia y Cándido
Muñoz Vélez (éste alcanzó el grado de Coronel
y perteneció a la escolta personal de Eufemio Zapata).
Rodrigo permaneció armado hasta la muerte del General suriano,
después como varios lo hicieron se retiró a las labores
del campo.
Estando desmontando un pedazo de tierra
para sembrar, afirman los familiares, llegó una partida de federales quienes lo detuvieron
por supuesto robo de ganado proveniente de San José de Pala;
sin juicio alguno se lo llevaron (su delito real era ser zapatista)
y lo mataron sin oportunidad para defenderse, luego lo llevaron ante
el gobernador (prefirieron no pronunciar el nombre), quien les dijo
que lo quería vivo, pues muerto no le servía.
Se ignora fecha exacta de muerte y el
lugar donde yacen sus restos. Aún con el asesinato, el pueblo no quiso olvidar su nombre por
ello a una de sus calles le puso, Rodrigo Avelar García.
(1) Se les llamó "voluntarios" a los hombres que apoyaron el trabajo de los federales en los pueblos;
ellos denunciaron
a todos los rebeldes zapatistas de sus lugares.