"Que todo el país
arde en Revolución, que no hay estado en
donde ésta no haga nuevos progresos, y que aún en el lejano
Chiapas nuestras fuerzas ganan terreno de día en día.
Allí
operan el general Rafael Cal y Mayor y otros jefes agraristas,
que por donde pasan levantan el entusiasmo de los oprimidos
jornaleros, a los que empiezan a repartir tierras, de conformidad
con las promesas del Plan de Ayala".
Emiliano Zapata, en carta
a Genaro Amezcua,
el 30 de diciembre de 1918. (10)
La brigada nuestra - apunta el coronel
don José R. Sánchez - contó con poca gente al llegar
a Mezcalapa, pues venían muy diezmados y muy correteados. pero
con la mozada que levantamos de las fincas, de los que conocían
al niño Rafael, llegamos a ser como 550 hombres. Cuando la rendición
de 1920 éramos cerca de 450, contando a las mujeres y los niños.
Mi general estudiaba leyes en México y de ahí, con un
grupo de jóvenes, se unió a los zapatistas de Morelos.
Me contaba que al principio sufrió mucho entre la tropa, por
su color blanco, guapón, su facha de catrín. Él
nos platicaba que unos tales Tijera y Pacheco eran sus jefes. Pero hizo
méritos y agarró prestigio, Zapata lo defendía,
pues la gente campesina le desconfiaba por blanquito. (...)
Siendo estudiante Cal y Mayor militó
en el maderismo, y desde la capital encabezó un periódico
estudiantil de los chiapanecos favorables a Tuxtla en su guerra con
San Cristóbal. Era una publicación quincenal llamada Chamula
G. (por el candidato alteño Rivera G.), en la que colaboraba
también el tabasqueño Félix F. Palavicini; apareció
desde octubre de 1911 y era parte de una serie de publicaciones satíricas
destinadas a desprestigiar al "bando pajarito" y al obispo
de San Cristóbal. (11)
En el año 1913, Cal y Mayor fue
de los primeros estudiantes que se integraron a la lucha armada; junto
con Tiburcio Fernández Ruiz, Prieto Laurens, Díaz Soto
y Gama, Martín Luis Guzmán, Luis L. León, Marte
R. Gómez, Andrew Almazán, Zuno, etcétera. (...)
Llamado por los campesinos zapatistas,
y no sin algo de desprecio, "el estudiante chiapaneco", Cal
y Mayor ascendió en sus grados hasta obtener el de General de
Brigada, peleando bajo las órdenes de Genovevo de la O. A fines
de 1914, cuando las tropas de la Convención ocupaban la Ciudad
de México, el general chiapaneco era jefe de la plaza de las
tropas zapatistas.
Durante la dictadura de Huerta, y cuando
militaba ya en el zapatismo hizo algunas visitas subrepticias a Chiapas,
en donde entabló contacto con grupos opuestos al gobernador Palafox.
La policía de Rurales lo persiguió con saña, evitando
una primera y posible irrupción zapatista. (12)
Un año después, cuando Huerta
huía del país, y cuando era ya inminente la escisión
entre Carranza y los villistas y zapatistas (agrupados en la Convención
de Aguascalientes), Rafael Cal y Mayor y el coronel José Gallegos,
quienes eran parte de la representación zapatista ante la Convención,
intentaron por su cuenta y riesgo evitar a toda costa el rompimiento
(13), originando además con su fracaso un endurecimiento de Zapata
en sus condiciones de reparto agrario.
Después de la retirada y desocupación
de la Ciudad de México, y cuando zapatistas y villistas empezaron
a ceder terreno ante el empuje que desde Veracruz les lanzaba el Primer
Jefe, el general chiapaneco fue destinado junto con el ingeniero Ángel
Barrios (comandante zapatista en el sur del estado de México,
encargado de una fábrica de explosivos ahí) para "extender
el Plan de Ayala hacia Oaxaca (de donde Barrios era nativo), Chiapas
y otras regiones del sureste".
De Oaxaca pasaría el general, en
abril de 1916 y después de varias derrotas, a "revolucionar
Chiapas". (...)
Don José Hurtado, zapatista norteño
que fue asistente del general, recuerda ese momento con claridad:
Dijo Cal y Mayor a Zapata: "Mi general,
yo quiero ir a pelear a mi estado"; un catrín, quizás
cruzado de españoles, de esa raza era Cal y Mayor. Cinco años
anduvo con Zapata y éste lo quería. "Bueno - dijo
Zapata -, se va usté a llevar doscientos hombres y los generales
que quieran irse con usté". Entonces se alistó Pedro
de la Garza, Eustaquio Durán y Estrada. Eran cuatro con Cal y
Mayor. Iba un coronel, varios tenientes coroneles, un capitán
primero; y así salimos doscientos hombres (...)
"¿Nos vamos, Hurtado?",
me dice. "Nos vamos, mi general". Yo como norteño ni
dónde imaginar que venía yo a Chiapas a dejar mi vida
y mi descendencia. Yo me quería mucho con De la Garza, que era
nativo de Ciudad Victoria en Tamaulipas. De doscientos que salimos de
Morelos, del campamento de Huautla, llegamos sólo doce a La Concordia
(...) (14)
En el centro de Oaxaca estuvieron varios
meses resistiendo el cerco y la persecución de los carrancistas,
en alianza táctica con los partidarios de Félix Díaz.
El general Mario Ferrer, que entraría con Félix Díaz
a Chiapas en octubre de 1916, "con su brigada que comprende la
fracción mixteca al mando de Ignacio Ramírez; los generales
Onofre Jiménez, Isaac M. Ibarra y Pedro Castillo, al frente de
los serranos. Los generales Rafael Cal y Mayor y sus zapatistas y Enrique
Brena con gente de Ejutla y Miahuatlán, iniciaron un vigoroso
ataque a esta población el 31 de enero de 1916". (15)
Después, los zapatistas adelantaron
a los de Félix Díaz en su avance hacia el sur y tuvieron
varios encuentros en el Istmo de Tehuantepec. Su entrada a Chiapas fue
un verdadero desastre. (16)
Notas al pie:
(10) "Carta del General Emiliano
Zapata a Genaro Amezcua". De Tlaltizapán, Morelos, a La
Habana, Cuba, 30 de diciembre de 1918. Se halla en el folio 41 de la
"Carpeta del general Genaro Amezcua" que incluye 68 folios
de la actuación de Amezcua en el zapatismo. Caja 12, exp. 5 del
Fondo "Gildardo Magaña" del Archivo Histórico
de la Universidad Nacional Autónoma de México (AHUNAM),
México, D.F.
(11) El nombre del periódico ridiculizaba
a Rivera G., candidato por San Cristóbal. Chamula G., en su número
2, del 2 de noviembre de 1911, reza lo siguiente: "Nuestro gerente
el señor Cal y Mayor salió electo primer secretario (...)
anoche tuvo lugar en los salones del Nuevo México, la junta Pinista,
compuesta de los hijos de Tabasco, Yucatán, Campeche y Chiapas,
que simpatizaban con la candidatura del señor José María
Pino Suárez. La presiden Gregorio Zapata, Rafael Cal y Mayor
y el ingeniero Félix. F. Palavicini". Dentro del mismo espíritu
se publicaban en Tuxtla El Pajarito y Francisco Cuscate.
(12) En octubre de 1914, los carrancistas
ajusticiaron a varios oficiales huertistas. Uno de ellos fue el capitán
de Rurales Arturo Paramio; "de origen español nacionalizado
mexicano, que en tiempo del gobierno usurpador persiguió asiduamente
al revolucionario Rafael Cal y Mayor y ofició de policía
secreto de Palafox y de Cejudo, fue pasado por las armas la tarde de
ayer". Así dice el Periódico Oficial del Estado de
Chiapas, Tuxtla Gutiérrez, 31 de octubre de 1914, No. 104, t.
XXI, p.650. Curiosamente, en el mismo número se publicó
la famosa Ley de Obreros que originaría la revuelta mapache.
Una buena fuente de información sobre los desplazamientos y actividades
de Cal y Mayor es el Archivo General de la Nación (AGO). Allí
se encuentran muchos documentos firmados por Cal y Mayor: uno es el
"Manifiesto a los Habitantes de la Ciudad de México y el
Distrito Federal" (agosto de 1913, AGO, caja 19, exp. 8, ff. 3-12)
que es un llamado a los comerciantes para que se sumen a la resistencia
contra Huerta. Desde el campamento revolucionario del estado de México,
el ingeniero Barrios y el general Genovevo de la O avalan las firmas
del "diputado Luis T. Navarro y de los estudiantes de Leyes Rafael
Cal y Mayor, José A. Inclán y Luis Iñigas".
En otro firmado en Yautepec, Morelos, en junio de 1914, Cal y Mayor
firma, junto con Zapata, "A los habitantes de la Ciudad de México"
(AGO, caja 19, exp. 8, folio 25).
(13) Lo dice Gildardo Magaña (1952,
t. IV, PP. 250-51): "Gallegos y el general Rafael Cal y Mayor,
entusiasmados por los acontecimientos, sin dar importancia al relevo
de los federales, sino tomándolo como una disposición
transitoria de jefes subalternos, decidieron ir a Tlalnepantla para
saludar al Primer Jefe y ofrecerse como portadores de alguna indicación
verbal o escrita para el general Zapata. El ofrecimiento, oficioso e
ingenuo, era también sincero y explicable en esos momentos. En
el fondo y si se quiere, hubo mucho de inexperiencia con ribetes de
vanidad, pues debe de haberse buscado la notoriedad de servir de enlace
a dos altos jefes revolucionarios". Carranza oyó pacientemente
a los dos, e invitó a que Zapata llegara a verlo a la Ciudad
de México; insistió repetidas veces que "él
ya estaba en México y que Zapata debía trasladarse a la
ciudad". No sin desencanto los dos oficiales reiteraron a Carranza
que Zapata seguramente no aceptaría porque siempre consideró
a la capital como "nido de políticos y foco de intrigas".
En fin, el 19 de octubre de 1914, Zapata recibió en Contreras
-en las afueras de la capital- a los dos comisionados enviados por la
Convención de Aguascalientes para invitarlo a las deliberaciones.
Estos eran encabezados por el general Felipe Angeles. Zapata, después
de varias deliberaciones tomó el acuerdo de nombrar como representantes
de su movimiento ante la Convención a los señores Paulino
Martínez, Antonio Díaz Soto y Gama, Alfredo Cuarón,
Serafín M. Robles, Alfredo Serratos, Juan Ledesma, Gildardo Magaña,
Genaro Amezcua, Rafael Cal y Mayor, Manuel M. Vera, Miguel Zamora, Eutimio
Rodríguez y otras personas más. "Nuevamente -dice
John Womack (1977, pp. 211-12)- salvo por el propio Zapata, no tomó
parte ningún jefe importante de Morelos. Nuevamente casi todos
los coroneles zapatistas que representaban al movimiento eran secretarios,
hombres de pluma, de números y palabras. Y sólo uno era
originario del estado (...) que quienes decían ser expertos en
alta política hiciesen los grandes tratos; mientras tanto, ellos
seguían tratando de defender los pequeños lugares que
eran los suyos propios. Temeroso, como Zapata, de traicionar a su gente,
delegaron la posibilidad de así hacerlo en los intelectuales,
a los cuales, en el fondo de su corazón, habían menospreciado
siempre".
(14) Don José Hurtado González
es todo un personaje. Cuando lo entrevistamos en 1977, tenía
85 años, una memoria fresca, y un estilo narrativo de mucha expresión.
Nació en Monterrey, Nuevo León, se dio de alta en 1912
con Fortunato Maycotte, en el Regimiento Carabineros de Nuevo León.
Peleó en Durango contra Pascual Orozco y conoció personalmente
a Villa. Por una derrota en Durango, quedó fuera del territorio
villista y vino a parar a la ciudad de México. Como "no
podía quedarse quieto" se unió a Zapata y a Genovevo
de la O en 1914. Llegó a Chiapas con Cal y Mayor, De la Garza,
Estrada y Durán. Antes del rompimiento entre Cal y Mayor y los
mapaches, se separó de Cal y Mayor ("por una cachetada que
me dio"). Así se quedó con los mapaches, de los que
conserva un recuerdo muy crítico: "Unos finqueros hijueputas
pero que sí peleaban". En los años treinta fue perseguido
por la policía, pues representaba a los agraristas de la colonia
San Pedro Buenavista.
(15) RAMIREZ, 1970, pp. 201-203. La prensa
carrancista de Chiapas lo había detectado también, insistiendo
en su alianza con Félix Díaz: "Los felicistas aún
sueñan con la venida del Mesías Oaxaqueño (Félix
Díaz) (...) el general zapatista Rafael Cal y Mayor se encuentra
en la actualidad colaborando con los serranos por el rumbo de Miahuatlán
y Ejutla, Oaxaca; lugares en donde el general Macario Hernández
les ha puesto las peras a cuatro"; y agrega la nota con la proverbial
curiosidad provinciana: "Después que Cal y Mayor salió
de Morelos para dirigirse a este estado, abandonó a La Conesa,
quien se largó a su tierra para seguir cantando couplets, previa
enérgica indicación que le hizo la superioridad por perniciosa"
(El Regenerador, 16 de febrero de 1916).
(16) Cal y Mayor sufrió en la Jineta
la misma suerte de Félix Díaz y Juan Andrew Almazán
meses después. "El cabecilla zapatista Rafael Cal y Mayor
-comenta El Regenerador del 16 de abril (1916 p. 1)- arrojado del Istmo
de Tehuantepec por las fuerzas del coronel Eladio Castro, penetró
a Cintalapa. El parte de la 3a. Brigada del coronel Bianco Fiorelli
de Lippi y capitán Epifanio Morales nos reporta: el día
12 de abril batí entre las fincas Puebla y Berlín al cabecilla
(...) dejando ellos cuatro muertos. En Cinco Cerros capturé al
general zapatista Vicente Estrada y al mayor Jesús Velázquez
(...) pasados por las armas".