Francisco Franco Salazar en la entrada de la Iglesia de San Miguel, Anenecuilco Fuente: Diala y Brianda Sánchez Aragón
1879 - 1947 Biografía realizada por Diala Sánchez Aragón |
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FRANCISCO FRANCO SALAZAR
Nace en San Miguel Anenecuilco, el 4 de octubre de 1869; sus padres son: Lucio Franco y Agustina Salazar. Francisco es el mayor de cinco hermanos, le sigue Cresencio, luego Miguel y al final Emiliano y Leonor. Sus padres lo envían de pequeño a la Escuela Mixta de Anenecuilco, ahí cursa los primeros años, termina los siguientes grados 3º. y 4ª. en la Escuela Real de Villa de Ayala. Francisco en su juventud se muestra sensible ante el sufrimiento de los trabajadores agrícolas de su región, se sabe que él intercambia puntos de vista con sus amigos de entonces sobre las condiciones económicas y políticas de esos tiempos. En los primeros años del siglo XX, Franco Salazar es ya un hombre que pasa de los 30 años, su posición ante la vida ya no es de pequeños compromisos, él cree más bien en un cambio de condiciones, por ello las reuniones que se realizan con Torres Burgos no le son ajenas, pero prefiere acciones más contundentes y no organizativas. En 1909 se incorpora con el grupo de Burgos al trabajo político para elegir un gobernador del pueblo de Morelos que gobierne para el pueblo y no para los intereses de la dictadura, se coordina con quienes organizan Comités en sus poblados por pequeños que sean para lograr su objetivo. En los últimos meses de ese año se conforma en la Villa el Comité que dirigiría a los demás, tal agrupación de corte liberal, tiene por nombre, “Club Melchor Ocampo” y su consigna es contra la reelección, en la dirección del Club queda el profesor Burgos y en la secretaría, Francisco; para este grupo la lucha política que emprenden queda dentro de los marcos de la legalidad, desafortunadamente no sólo pierden las elecciones sino además la confianza en esta vía para el logro de un cambio, pues Patricio Leyva a quienes ellos apoyaron se disciplina al nuevo gobernador. Sotelo Inclán (1943) afirma que las elecciones para gobernador en Morelos, coinciden con las de Sinaloa y que ambas son el anticipo de lo que sucede en 1910 en la sucesión presidencial, pues postula que no es un problema regional sino que atañe a todo el país. Luego de la experiencia electoral, Francisco y los integrantes del Club, desarrollan su vida en su trabajo y su actividad cotidiana, sin embargo las condiciones nunca serían las mismas, pues la política porfirista recrudece cada vez más los diversos aspectos del trabajo, una muestra es la de la hacienda Hospital, en ella los administradores arrebatan a Anenecuilco los pocos terrenos que ocupan. Ante ello la Junta de Anenecuilco envía una carta al nuevo gobernador (no teniendo gran confianza en ello) solicitando su intervención:
La respuesta que reciben ante su petición es la indiferencia del Gobernador. En este ambiente de cerrazón Francisco Franco se une cada vez más a las acciones que se emprenden en el Club “Melchor Ocampo” y junto con Zapata en Anenecuilco coordinan algunas acciones a favor del movimiento. Al finalizar 1910, los de Anenecuilco conocen los planteamientos del Plan de San Luis, pues Pablo al regresar de su entrevista con Madero en Texas, hace del conocimiento de Zapata los objetivos del documento. En los primeros días de 1911, Franco y Zapata deciden por las difíciles condiciones del momento resguardar los testimonios que sobre la tenencia de la tierra poseen en Anenecuilco, pues Emiliano como Calpuleque de esas propiedades custodia tales documentos; el lugar que eligen para esconder los Títulos de propiedad es precisamente el interior de la Iglesia del pueblo (San Miguel), a los pocos días parten con la tropa de alzados rumbo a sur. Antes del alzamiento Francisco contrae matrimonio con Demetria Sánchez Torres, mujer originaria de la Villa, con ella procrea siete hijos: Angel, Julián, Cirenio, Vérulo, Margarita, Esperanza y Marciana Franco Sánchez. Pasando un tiempo se tienen noticias de que las tropas federales se pasan buscando hasta debajo de las piedras documentos y/o testimonios que permitan acorralar a zapatistas, esto preocupa a Zapata y Franco pues saben que pueden encontrar los Títulos de propiedad de Anenecuilco, por ello Emiliano manda a José Robles por tales textos, pues Francisco se encontraba comisionado; Robles no logra su objetivo pues debía hurgar por la Iglesia vigilado por los federales, ello hace que el General espere al único que sabe el lugar donde son puestos los documentos. “Estando ya en plena lucha, alguna vez los documentos se encontraron en peligro, pues las tropas federales merodeaban por Anenecuilco removiendo hasta las piedras. Emiliano temía por ellos y mandó a José Robles, uno de sus coterráneos y colaboradores de confianza, a sacarlos”. (op. cit., p. 205 y 206). Durante la lucha agraria Francisco nunca pierde el objetivo, de ver la Tierra devuelta a sus originarios dueños en Anenecuilco y en todo Morelos. Por ello al licenciarse los ejércitos él continúa en su afán de lograr la Tierra. En 1922 se logra por el esfuerzo e insistencia de Franco Salazar la siguiente Resolución Presidencial fechada el 30 de noviembre:
No obstante la Resolución, los representantes de ambas haciendas intentaron en varios momentos vender tierras que no les pertenecían o arrebatar lo que durante tantos años habían usurpado a Anenecuilco, sin embargo, Francisco siempre permanece atento a todos estos movimientos, y no sólo sino también a las necesidades de los trabajadores agrícolas del poblado. Por ello, en octubre de 1929 solicitan la ampliación de sus ejidos de acuerdo con el Art. 130 de la Ley de Dotaciones y Restituciones, aunque esta petición es remitida a la Comisión Agraria el día 2 de diciembre de 1932, nunca es debidamente atendida ni recibe ningún trámite definitivo. Sólo a título provisional Anenecuilco pudo seguir ocupando los campos de Zocoaco y la Taza que siendo de temporal el pueblo las convierte en tierras de riego con grandes gastos y largas jornadas de trabajo. Sabiendo Francisco que para todos estos trámites son necesarios los documentos que guardaban años atrás, él y “miliano”, manda sacar una copia certificada de los mismos al Archivo General de la Nación guardando los originales, cual vieja costumbre en una caja de metal hasta que le hereda a sus hijos. Por varios años Francisco es perseguido y acusado de rebelión por negarse a entregar los Títulos de Propiedad del pueblo a personas ajenas o a quienes quieren sacar provecho de ello; su persecución culmina hasta que logra ponerse en contacto con Lázaro Cárdenas quien va a Anenecuilco a poner en orden las tierras del pueblo y a dar plenas garantías al perseguido, prometiendo además dar al pueblo los títulos definitivos sobre sus ejidos. Culminando el periodo de Cárdenas, queda nuevamente en el desamparo ya que el nuevo gobierno no le otorga ninguna garantía, por ello en 1947 es baleado su domicilio (calle real, esquina con Francisco I. Madero) por elementos de la policía judicial de Cuautla, Jonacatepec y Yautepec, dirigidos por Antonio Nogueda Guzmán. Ante el ataque, padre e hijos responden desde adentro, su casa de carrizo y palma es su trinchera; Cirenio uno de los hijos burla la movilización policiaca y logra llegar a la Iglesia del pueblo, toca las campanas pidiendo auxilio, tal ayuda nunca se manifiesta por el miedo de los pobladores ante tanto hombre armado. Del exterior se ordena el cese al fuego y se exige salir con las manos en alto y entregarse; la orden y tregua no es obedecida, por ello la casa es rodeada. En tan cruel asalto salen heridos Francisco y dos de sus hijos: Julián y Vérulo de 17 y 22 años. Al día siguiente, uno de los cómplices gubernamentales oriundo de Anenecuilco, Santiago Bravo (a) “El Gordo” toma a Esperanza, una de las hijas de Franco Salazar y poniéndola como escudo entra a la casa para sacar a Francisco y a sus hijos quienes mal heridos y sin parque se ven obligados a entregarse, los judiciales los trasladan al puente de San Miguel (por el Camino Real), para luego meterlos a un camión de carga propiedad de un individuo apodado “La Garnacha” en el cual los conducen a la ciudad de Cuernavaca; durante el trayecto los amenazan constantemente y golpean aún con las heridas que llevan, cuentan sus sobrevivientes que en cada golpe le exigen decir dónde tiene la documentación sobre Anenecuilco y sus Tierras, ante ello responde: “Me matarán pero jamás les diré”. Finalmente los tres heridos son asesinados y abandonados pasando el poblado de Yautepec, en el Cañón de Lobos. A la distancia de ocurridos tales sucesos, no queda claro en el pueblo el origen de la acusación en contra de Francisco, unos afirman que lo denuncia su hermano argumentando el querer ampliar por fuera de la Ley el Ejido del pueblo, otros más afirman que siempre fue honrado y amable, sin embargo incitaba a sus hijos a no pasar por algo ninguna injusticia, además de que se sabe que acusa al Presidente del Comisariado Ejidal de abuso de poder con los campesinos del pueblo. Francisco Franco Salazar es asesinado al lado de sus hijos el sábado 20 de diciembre de 1947, sus restos descansan en el Panteón Municipal de Anenecuilco.
Fuente:
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. Fotografías: Las fotografías fueron
digitalizadas por Diala y Brianda Sánchez
Aragón.
Se las proporcionó Esperanza, la hija de Francisco Franco Salazar,
cuya fotografía aparece a continuación.
Fuente: Diala y Brianda Sánchez Aragón |