MARCIANO SILVA PERALTA
1849 - 1944
Fue originario del pueblo de Tilzapotla
del Municipio de Puente de Ixtla, Mor., pero sus padres se trasladaron
a trabajar a la hacienda de Treinta en el Municipio de Tlaltizapán.
En este lugar se incorporó a las huestes zapatistas en 1912
y habiendo quedado inválido, siempre anduvo en los campamentos
revolucionarios escribiendo y cantando sus composiciones musicales
en las que relata las hazañas de los distintos jefes que militaban
al mando de Emiliano Zapata.
Uno de los primeros corridos fue el
del Quinto de Oro que tenía cadencia de danzón, en el
que recuerda la hazaña de la toma de Cuautla por Emiliano Zapata.
El quinto regimiento de caballería que comandaba el Coronel
Munguía había sido invencible, hasta el combate de Cuautla
en que después de seis días de lucha, evacuó
la plaza y produjo un tremendo desconcierto en el gobierno de Porfirio
Díaz pues el famoso Quinto de Oro siempre proclamaba su valor
y pericia, pero como dice Marciano Silva en su corrido...
¡Pobres pelones! tal vez
pensaban
que aquí los indios habían de huir;
Pero tan solo al lucir sus armas,
y oir el toque de su clarín,
¡Pobres pelones del Quinto de Oro!
a otros cuenten, que por aquí
¡nomás tres piedras! porque la fama
que hay en Zapata, no tiene fin.
Termina éste corrido con:
¡Adiós Quintito de
Oro afamado,
mi pueblo llora tu proceder,
en otras partes habrás triunfado!
Pero, aquí en Cuautla, no sé por qué
nos prometiste el ampararnos
pero corriste; ¡Qué hemos de hacer!
Los calzonudos te corretearon,
¡Porque a Zapata le tiran tres!
Las canciones compuestas por Don Marciano
Silva, inyectaban la alegría y el entusiasmo en los campamentos
Revolucionarios y siempre era complaciente con aquellos que le pedían
que cantara sus trovas en su bajo quinto.
De todos los hechos de armas de Zapata,
hizo un corrido, después de "La Toma de Chilpancingo",
escribió "La Muerte de Cartón", tenía
una confianza ciega en el triunfo de la causa y por esa razón
compuso el himno Zapatista que encendía el ardor bélico;
decía así:
"Soy rebelde del Estado de
Morelos,
que proclamo las promesas de San Luis;
Soy rebelde, lucharé contra Carranza,
porque al fin nada ha de cumplir.
Con mi Winchester, mi caballo
y dos cananas
y de escudo la Virgen del Tepeyac
he de hacer que se respete el Plan de Ayala,
aunque sucumba cual valiente liberal.
La montaña es mi baluarte,
no lo niego
y yo siempre zapatista lo he de ser,
ante un grupo de "carranzas" no me arredro
mientras tenga un treinta-treinta, he de querer.
Si más tarde la suerte
me es adversa
y me avanzan los "carranzas" por desgracia,
he de morir diciendo con firmeza:
¡Vivan los héroes del Sur! ¡Viva Zapata!
Marcianito, como era conocido entre
los zapatistas, fue un humildísimo cantador que con la rudeza
del campesino soldado encontró en sus canciones un desahogo
de poeta labriego. El conocía perfectamente sus limitaciones
y decía en un corrido:
"No diré lo que no
es cierto;
yo nunca puedo mentir,
porque no quiero que después de muerto,
se critique mal de mi.
Todos los que gusten escuchar
los versos
de todo lo acontecido
que jamás a mi me culpen
porque es corto mi sentido.
Me falta la entonación
Mi dialecto es muy corriente
Pero me he fijado que en toda ocasión
lo claro es lo más decente.
Marcianito Silva, hizo parodias populares
de la Adelita, La Cucaracha y de todos los danzones de moda y en sus
corridos narró la Toma de Chinameca, La Toma de Cuautla, La
Toma de Chilpancingo, "Las Comadritas", "El Corrido
de Cirilo Serna", "El Vergel de Margarita".
Federico Becerra, otro cantor y poeta
popular, en los funerales de Marciano Silva en la ciudad de Cuautla
dijo:
"Seis de febrero fue la fecha
en que murió el gran versista y poeta de Morelos
recuerdos gratos, para siempre nos dejó
él que como vate fue la honra de nuestro suelo"
...
La triste fecha del año
44
con letras de oro en mi memoria escrita está;
solo recuerdos en el alma, hechos muy gratos
del gran versista que en su tumba duerme en paz.
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