Nació en el pueblo de Villa de
Ayala, siendo hijo de Nicolás Torres y de doña Margarita
Burgos; cursó la primaria en la ciudad de Cuautla y allí
mismo prosigió sus estudios para maestro.
A principios de siglo comenzó
su labor docente, en su pueblo natal; se abrían las puertas
de la escuela, cuando el pueblo tenía con qué pagar
al maestro.
En el año de 1919, Pablo Torres
Burgos, Refugio Yáñez y Lucino Cabrera, formaron en
Villa de Ayala el Club Liberal "Melchor Ocampo", invitando
a los campesinos de la región a formar parte.
Francisco Franco fue el secretario;
y Edwiges Sánchez, Emiliano Zapata, Teodoro Plascencia, se
afiliaron al club; éste se formó para sostener la candidatura
de Patricio Leyva para Gobernador del Estado, quien tuvo como contrincante
a Pablo Escandón, dueño de la hacienda de Atlihuayán.
El 31 de enero de 1909, los leyvistas
obtuvieron un permiso para celebrar un mitin a favor de su candidato
en la ciudad de Cuautla. Al siguiente día los escandonistas
celebraron el suyo en la misma ciudad.
En ese mitin se suscitó un escándalo,
pues el orador Olea, al pedir al pueblo un "¡Viva Escandón!",
le contestaron con un "¡Viva Leyva!". El orador Olea, enardecido
contestó al pueblo con insolencias diciédoles, "imbéciles,
vagos, malagradecidos".
La multitud se volvió enardecida
y el ejército contestó con disparos al aire. El mitin
se disolvió.
Como consecuencia de estos acontecimientos,
por la tarde de ese día, Dabadie, que era jefe político
de Cuautla, mandó aprehender a muchos que habían participado
y a otros que no habían estado presentes, como Torres Burgos,
quien estuvo preso por espacio de tres meses.
En el mes de noviembre de 1910, después
de la matanza de Puebla, un grupo de campesinos comenzó a reunirse
en la casa de Pablo Torres Burgos en Villa de Ayala; entre los concurrentes
se encontraban Emiliano Zapata, Rafael Merino, Catarino Perdomo, Gabriel
Tepepa y Margarito Martínez.
En una junta que tuvieron, después
de los acontecimientos de Puebla, comisionaron a Torres Burgos para
que se trasladara a San Antonio, Texas, a recibir instrucciones de
Francisco I. Madero.
Torres Burgos regresó en los
primeros días de marzo de 1911, con nombramientos e instrucciones
para los que debían encabezar el movimiento revolucionario
en el Sur.
Reunidos nuevamente en la casa de Torres
Burgos, decidieron que éste fuera el jefe del movimiento maderista
en Morelos, ya que Patricio Leyva no aceptó
El 10 de marzo de 1911 Torres Burgos,
como Emiliano Zapata y Rafael Merino, iniciaron la revolución
al grito de "¡Viva Madero!", en la Villa de Ayala, donde
se organizó la primera guerrilla formada por setenta hombres,
entre los que se encontraban Próculo Capistrán, Maurilio
Mejía y otros.
Saliendo rumbo a Quilamula del Municipio
de Tlaquiltenango, penetraron al estado de Puebla, pasando por los
pueblos de Alseseca, Huachinantla, Metepec, sumándoseles en
el camino muchos simpatizantes de Madero, entre ellos, Gabriel Tepepa
que se había pronunciado en Tlaquiltenango.
Torres Burgos consideró oportuno
dividir la columna en tres grupos que jefaturaron respectivamente,
Torres Burgos, Emiliano Zapata y Rafael Merino.
Torres Burgos y Zapata salieron rumbo
a Jojutla, y Zapata marchó después hacia el sur de Puebla.
Posteriormente a Rafael Merino se le comisionó para que se
trasladara a Jonacatepec.
Torres Burgos se reforzó con
Gabriel Tepepa y decidió tomar Tlaquiltenango y Jojutla. El
24 de marzo de 1911, tomaron Tlaquiltenango sin disparar un solo tiro
y siguieron a Jojutla, donde las gentes de Tepepa saquearon las tiendas
principalmente de los españoles.
Torres Burgos reprochó a Tepepa
la conducta sumida por sus gentes en el saqueo, produciéndose
entre ambos jefes un profundo distanciamiento. Tepepa decidió
separarse de Torres Burgos.
Pablo Torres Burgos salió de
Jojutla en compaña de sus hijos David y Alfonso, y se dirigió
a Moyotepec; al llegar a la barranca de Rancho Viejo se detuvo a descansar.
Su hijo Alfonso, que tenía doce
años, salió en busca de alimentos, pero fue sorprendido
por fuerzas federales del general Javier Rojas, mandadas por el capitán
Gálvez.
El cautivo, dada su corta edad y notoria
inexperiencia, fue obligado a llevar a las tropas a donde se encontraba
su padre y su hermano.
Los soldados al tenerlos a la vista
hicieron descargas de fusilería que segaron las vidas de Pablo
Torres Burgos, de su hijo David y de sus asistente.
Sus cadáveres fueron trasladados
a la ciudad de Cuautla donde fueron exhibidos para escarmiento de
los que quisieran secundar la revolución maderista.