Pablo Torres Burgos

PABLO TORRES BURGOS
1878 - 1911

Nació en Villa de Ayala, en 1878; sus padres fueron Nicolás Torres y Mariquita Burgos, ambos originarios del mismo poblado. Pablo fue el primogénito de cinco hijos, luego le siguió José, después Teodoro, Félix y al final Tomasa.

Estudió hasta 4° año de instrucción primaria en la Escuela Real de su pueblo y al no existir en ese tiempo los siguientes grados, se trasladó a la ciudad de Cuautla para realizarlos, ahí custodió su aprendizaje el profesor Martín Correa. Al terminar su preparación ejerció la labor docente en su pueblo natal.

Siendo muy joven se le eligió para dirigir la incipiente Banda de Música de Viento del lugar, pues fue de todos conocida su habilidad para tocar la trompeta, además de su destreza para la lengua náhuatl, con tales características opinaron los de la Villa que resultaría muy sencillo enseñar y dirigir al grupo.

Pablo como el mayor de los hijos, tomó la responsabilidad familiar como se acostumbraba en la época, para ello se apoyó en sus clases de primeras letras y en su pequeño negocio de abarrotes y libros (éstos últimos con muy poca venta). Cuentan los del pueblo que más que vender los textos, los prestó convirtiendo su tienda en una informal biblioteca.

Los libros que Torres Burgos facilitó, le permitieron comentar e intercambiar ideas sobre la situación que se padecía en la dictadura: la constante represión, la falta de libertades políticas y ciudadanas, así como la censura ante los postulados de cambio, con quienes asistían a su tienda a ver los libros y pedirlos para leerlos (sin comprarlos); él había tenido acceso a escritos de liberales tanto moderados, como anarquistas, ello lo influenció para propiciar no sólo un clima de discusión, sino también pasar a la organización y años más tarde a la lucha armada.

Pablo se casó con la ayalense Margarita Domínguez, hija de un poblano de ideas libertarias, Trinidad Domínguez Jerez, quien tenía contacto directo con los hermanos Serdán, por ello la unión resultó para el padre muy favorable, pues con él podía concretar sus ideales liberales. Del matrimonio, nacieron tres hijos: Benigno, David y Alfonso.

Jerez, en poco tiempo puso en contacto a Burgos con el Club Liberal donde militaban los Serdán, de sus intercambios de ideas y aspiraciones. Pablo organizó en la Villa al lado de Refugio Núñez y Luciano Cabrera una opción política organizativa que en 1909 salió a la luz como el Club Liberal "Melchor Ocampo".

Este organismo invitó a los campesinos de la región a ingresar a sus filas; dentro del Club participó Francisco Franco (quien fue secretario), Eduviges Sánchez, Emiliano Zapata y Teodoro Plascencia.

Uno de los objetivos inmediatos del "Melchor Ocampo" fue el sostener la candidatura de Patricio Leyva para gobernador del estado, quien tuvo como contrincante a Pablo Escandón, dueño de la hacienda de Atlihuayán.

El 31 de enero de 1909, los leyvistas obtuvieron un permiso para celebrar un mitin a favor de su candidato en la ciudad de Cuautla. Al siguiente día los escandonistas celebraron el suyo en la misma ciudad, en éste se suscitó un incidente importante que vino a cambiar sustancialmente la actitud de los ayalenses liberales, que por un momento aceptaron la vía pacífica para el cambio social que se avecinaba; el orador del evento un hombre de apellido Olea, pidió al pueblo reunido un ¡Viva Escandón!, a lo que ellos respondieron con un ¡Viva Leyva!. Olea enardecido contestó con insolencias como, imbéciles, vagos, malagradecidos, ante ello la multitud se volvió enfurecida y el ejército contestó con disparos al aire. El mitin se disolvió.

El Jefe Político de aquella ciudad ordenó aprehender a los participantes y a quienes se habían distinguido entonces como leyvistas. Torres Burgos por tal motivo estuvo preso durante tres meses.

Culminado el proceso electoral, se le dio la victoria a Escandón sin oposición de Leyva, tal actitud dejó frustrada la expectativa de un pueblo. Pablo Torres Burgos y sus seguidores en Ayala argumentaron ante lo anterior que toda lucha "legal" dentro del porfiriato tenía limitaciones tan grandes, que lo mejor era preparar otras formas de acción donde sus demandas fueran el centro de la actividad. Por lo anterior los liberales de aquel sitio dedicaron su tiempo a organizar a los pobladores.

Poco a poco la organización fue consolidándose y para ello la dirección de Pablo resultó imprescindible; Zapata ante la anterior experiencia fue el más reacio para aceptar esta forma de lucha pacífica, pues para él lo ideal eran las armas.

Torres Burgos acompañado de su inseparable amigo Jesús Barrera Cabezón se relacionó con personajes que más tarde serían punta de lanza en el movimiento armado del sur; ambos difundieron las ideas para derrocar a la dictadura y tener un gobierno legítimo que respondiera a sus aspiraciones de bienestar, para ello no descartaron la salida armada.

De marzo de 1909 a noviembre de 1910, el trabajo de organización fue intenso, pero gratificante pues permitió que varios pobladores decidieran apoyar la candidatura de Madero para la Presidencia de la República y estuvieran dispuestos a defenderla por cualquier vía.

Pablo y los liberales informaron a los demás pueblos de la región, las actividades que en otros sitios realizaron quienes tenían propósitos similares en el país, ello motivó a campesinos.

En Ayala las reuniones fueron en diferentes lugares, pues la vigilancia cada día era más estrecha, inicialmente se llevaron a cabo en la casa de Pablo, luego cambió a la de otro miembro del grupo incluso al final se realizaron a un costado del mercado y en los cerros cercanos.

En Anenecuilco fueron en el corredor principal de la iglesia; también en "El Atorón" (lugar dedicado para fiestas y bailes) ahí se encubrió cada asamblea con un baile.

No obstante las precauciones para no ser descubiertos por los hacendados y los federales, las autoridades y ricos de la región supieron de tales reuniones, por los informes que recibieron de algunos peones acasillados, eso ocasionó que Pablo se escondiera en el cerro "El Chumil", para así frenar un poco el hostigamiento hacia los pobladores, de tal exilio sólo supieron Otilio Montaño y su hermano Luis, pues antes de partir dejó instrucciones a ambos sobre los pasos a seguir en la organización del movimiento; la elección de los Montaño fue por que siendo Otilio profesor de escuela y hermano del Presidente Municipal, estaría fuera de sospecha; ahora bien Luis se le designó como correo entre Burgos y la organización de campesinos.

En diciembre de 1910, Pablo y Otilio recibieron una copia del Plan de San Luis Potosí, la cual discutieron detenidamente, luego la hicieron llegar al entonces calpuleque de Anenecuilco: Emiliano Zapata Salazar del que se sabe por ancianos del lugar que se mostró interesado por el escrito sobre todo en lo que se refiere a las tierras.

Después que se dio a conocer tal propuesta a las personas indicadas de los pueblos, se citó a asamblea en el cerro El "Ahuacate" (llegaron los más cercanos colaboradores). Ahí se determinó que Pablo se entrevistara con Madero en San Antonio, Texas.

En esta reunión según testimonios, Gabriel Tepepa preguntó:

"Que, ¿quién, era ese Francisco al que se le tenía que pedir instrucciones? Hay que entrarle ya es el momento".

Mientras Torres Burgos estuvo en el norte de la República recibiendo instrucciones de Madero González; el Viejo Tepepa, se levantó en armas el 7 de febrero en su pueblo natal.

Para la comisión que se le encomendó, se realizó una cooperación entre los primeros pronunciados, como Margarito Martínez mejor conocido como el "Poblano", Catarino Perdomo de San Pablo Hidalgo, Gabriel Tepepa de Tlaquiltenango, Emiliano Zapata Salazar de Anenecuilco, Zacarías Torres Barrera, Camilo Duarte, Julio Díaz, Rodrigo Avelar y el propio Pablo; todos originarios del la región. Del pueblo de Moyotepec, alguien hizo llegar la cooperación respectiva.

Torres Burgos partió hacia Texas en febrero de 1911, acompañado de Antonio Barranco González: Juntos sortearon los peligros y regresaron con nombramientos de guerra otorgados en nombre del Plan de San Luis, para lograr los objetivos en el país.

De vuelta en Morelos, ambos comisionados citaron a una reunión secreta en los primeros días de marzo, el lugar fue el cerro el "Ahuacate". En esta asamblea de revolucionarios Pablo leyó indicaciones, explicó el Plan de San Luis y otorgó los nombramientos de guerra a cada uno de los participantes, quedando él como General de División, pues dirigiría al grupo armado.

Los Coroneles fueron: Emiliano Zapata Salazar y Rafael Merino Salazar de Anenecuilco; Maurilio Mejía Merino, Refugio y Zacarías Torres Barrera, Camilo Duarte, Rodrigo Avelar García y Julio Díaz originarios, de Villa de Ayala, de Tlaltizapán se presentaron Próculo Capistrán yEmigdio Marmolejo León(quienes para entonces vivían en Villa de Ayala), de Iguala, Guerrero Ignacio Maya (trabajador de la hacienda de Chinameca); de Cuernavaca Felipe Neri Jiménez (laboraba en la hacienda de Chinameca), de Tlaquiltenango, Pioquinto Galis (trabajador de la hacienda de Coahuixtla).

De Yautepec se presentó Amador Salazar Jiménez, y Bibiano Cortez de la Villa de Ayala quien recibió el nombramiento de Capitán. El acto fue observado por cerca de 200 hombres convencidos y decididos a no dar paso atrás.

Cada uno de ellos, al ser nombrado pasó a la mesa para recibir del general Pablo Torres Burgos su respectivo nombramiento de guerra (se firmó un documento del que se desconoce su paradero). Al finalizar la entrega de responsabilidades, juraron Bandera con la siguiente consigna:

"Hasta vencer o morir estaremos en la causa". (1)

El General en los siguientes días con ayuda de sus hijos, hermanos y cuñadas comunicaron a los suyos que estuvieran atentos a citas imprevistas. Entre las cuñadas que sobresalieron como brigadista fue Francisca, mejor conocida en Ayala como "Chica la Santa" (esposa de Teodoro Torres Burgos).

El sábado 11 de marzo de 1911, por la tarde, Pablo partió hacia el cerro "El Mirador" para colocar la bandera (de México posiblemente) como señal para los campesinos de Ayala, Anenecuilco, Coahuixtla y Cuautla (2), la noticia se corrió entre los convencidos. En esos momentos los pronunciados de Anenecuilco estaban cortando chamiza para el quemado de la cal y al ver la señal esperada se dijeron:

"El momento ya llegó; ¡vámonos a recuperar nuestras tierras
y a derrocar al tirano de Porfirio!".

De San Miguel Anenecuilco, Villa de Ayala, Tenextepango, Coahuixtla y Moyotepec, pueblos vecinos entre sí llegaron a caballo y se dirigieron al zócalo de la Villa. De entre ellos estuvieron los coroneles Emiliano Zapata Salazar, Rafael Merino Salazar, Maurilio Mejía Merino, Zacarías Torres Barrera, Camilo Duarte, Julio Díaz, Rodrigo Avelar García, Refugio Torres Barrera, el Capitán Bibiano Cortez y los señores Feliciano Domínguez, Jesús Barrera Cabezón, Everardo Romero, Cristóbal Sánchez Plascencia, Genaro Cortés, Félix Juárez Salamanca, Venancio Guevara Pimentel, Francisco Anaya Garduño y Rosendo Nájera Rodríguez.

A las 19:00 horas vieron llegar en un caballo de regular tamaño al General en Jefe del pequeño Ejército Revolucionario del Sur: Pablo Torres Burgos, quien subió al kiosco de la plaza principal de la Villa, y leyó para todos los asistentes el Plan de San Luis Potosí.

Después de la lectura pasó al discurso explicativo del levantamiento, el cual se convirtió en una arenga que motivó no sólo a los ya "alzados", sino a varios asistentes que al final fueron por un arma y se unieron al grupo de rebeldes. De entre los presentes alguien emocionado por las palabras de Pablo gritó:

¡Abajo las haciendas!, ¡Arriba los pueblos!".

Todos los presentes contestaron:

"Sí, ¡Abajo las haciendas!, ¡Que vivan los pueblos!".

Se sabe por los recuerdos de los viejos que el uniforme de ese grupo de "alzados" fue una cinta tricolor en el brazo o pecho. Lo cual además quedó escrito en el Plan de San Luis en su artículo 11, inciso D: "Como es requisito indispensable en las leyes de la guerra que las tropas beligerantes lleven algún uniforme o distintivo y como sería difícil uniformar a las numerosas fuerzas del pueblo que van a tomar parte en la contienda, se adoptará como distintivo de todas las fuerzas libertadoras, ya sea voluntarios o militares, un listón tricolor; en el brazo o tocado".

La primer acción del Ejército del Sur fue la toma pacífica de la Presidencia Municipal de Villa, la cual fue vigilada por el capitán Bibiano Cortés: El Presidente en esos días fue Miguel Montaño Sánchez (en la acción no se encontraba por no ser día laborable y porque sabía que su hermano Otilio andaba entre ellos), quien fue acusado por porfiristas de complicidad con los rebeldes.

Al día siguiente del levantamiento, Pablo se reunió con los revolucionarios para continuar con el proceso de formación de los pronunciados y la generación de principios, para que no cometieran los mismos abusos que los federales porfiristas, en ello se tuvieron algunas diferencias que se manifestaron más tarde.

Se recuerda que la moral de la que habló el General decía lo siguiente, no al saqueo, no al robo, no a las violaciones, respeto a lo que no es nuestro para alcanzar más tarde el apoyo, no a la violación del hombre por el hombre; todos contra los porfiristas, pero jamás contra nuestra propia raza; abajo las haciendas pero jamás contra sus trabajadores ya que muchos de ellos son nuestros.

Después de esta reunión se dio la orden de continuar hacia el sur, en su camino se les unió, Genaro Salazar de Cuautla, Gregorio Alvarez Barrera, Gerónimo García, Félix Mora, Pascual Uribe, Cándido Muñoz Vélez y otros más de la Villa de Ayala de los cuales se han olvidado sus nombres.

Más al sur se incorporaron Constancio Farfán Campos, Francisco Mora Farfán y Teófilo García Morán de Tenextepango y Gil Fierros de Moyotepec. En San Rafael se dio de alta Maurilio García, Daniel Roldán, José Villanueva, Octaviano Muñoz, Alejandro Perdomo, Fabián Perdomo, Constancio Quintero y José Hernández. Cerca de San Rafael de Zaragoza, se dio el primer Parte de Guerra, se ignora el nombre del mensajero, la información fue la siguiente:

"Mi general Torres, un grupo de voluntarias de las haciendas vienen hacia acá".

El general Torres Burgos ordenó regresar y buscar un lugar adecuado para esperarles por sorpresa, las indicaciones fueron hacia Emiliano a quien, recuerdan familiares de sobrevivientes, le dijo:

"Mi Coronel hágase acompañar del ayalense José Avelar Muñoz preséntenseles a prudente distancia y tírenles a modo que les vean y háganse seguir hasta este camino. Y ustedes muchachos refiriéndose a los primeros revolucionarios que contaban con 4 o 6 carabinas, palos, machetes y hasta lanzas y flechas; escóndanse uno frente al otro de la vereda. Yo me colocaré al principio, y cuando escuchen el plomazo, será la señal de que todo el enemigo está dentro de la trampa y será el momento de que con lo que tenemos, inclusive cuerpo a cuerpo nos abalancemos para acabarles y hacernos de las primeras armas; ellos nos las traen ".

El coronel Zapata Salazar y su primer asistente José Avelar Muñoz caminaron hasta ser vistos por aquel piquete de soldados al servicio de las haciendas y a una prudente distancia, hicieron lo convenido. Esta primera emboscada fue todo un éxito, ya que no hubo presos ni muertos, además se hicieron de sus primeras armas.

El festejo no se hizo esperar, después de un breve descanso, el pequeño ejército de alzados solicitó de comer; ante la petición Emiliano, ordenó salir en busca de una vaca o toro para matarle y cubrir las necesidades de la tropa. Los comisionados más tarde llegaban con la presa a la que comenzaron a preparar para la comida.

El General en Jefe cuando vio los preparativos, preguntó por el responsable de ello, al saber que fue Zapata, le reprendió y recordó que uno de los principios del alzamiento negaba el saqueo.

La tropa siguió adelante contando con más simpatizantes, antes de llegar a Chinameca, se unieron José Rodríguez, Felipe Pérez Cuiles y Rafael Pérez Colorado, luego Marcelino Rodríguez, Lorenzo Vázquez Tapia y Pascual Uribe. También llegó Ignacio Castañeda Barba, Gregorio Castañeda, Catarino Malpica, Hipólito Rodríguez y Juan Bahena; así como Jesús Delgado (se dice que él tomó el lugar de Zapata en Chinameca el 10 de abril) y Agustín Cortés.

Se sabe por los de Rancio Nuevo (hoy Chinameca) que cerca de 150 hombres, al lado de otros más que llegaron de los Limones, Pala, El Limón, Los Sauces, Santa Cruz, Tepalcingo, San Pablo Hidalgo ySanta Rita; así como de diversos ranchos se unieron al grueso del ejército en busca de una área adecuada en donde poder acuartelarse.

Pablo determinó a Tiolinca, como el Cuartel de "los alzados"; sin embargo la decisión se cambió pues se vio poca seguridad en ese lugar, por lo que se eligió, Pozo Colorado.

El segundo combate revolucionario se dio en la toma de Tlaquiltenango y Jojutla el viernes 24 de marzo de 1911, donde sin un solo tiro se apoderaron de los lugares. En Tlaquiltenango, las gentes de Tepepa saquearon las tiendas; en Jojutla saquearon y quemaron viviendas, esto incomodó al general Pablo, por ello llamó la atención a don Gabriel y al coronel Emiliano Zapata, ellos se sabe respondieron con respeto lo siguiente:

"La gente está enardecida y deseosa de venganza, (-dijo Zapata y Tepepa agregó) sí mi General, sí se saqueó, pero fue a aquellos que simpatizan con los hacendados y el gobierno de Porfirio que son nuestros enemigos naturales en esta revuelta".

Torres Burgos les recordó que el vandalismo acarrearía el desprestigio y la desaprobación de nuestra gente hacia el movimiento. El coronel Emiliano argumentó que tales principios había que hacerlos a un lado en la Revolución. La discusión subió de tono, y Pablo determinó que si esa era la conducta que elegían, él se retiraría de las filas, pues no quería ser responsable de tales abusos a nombre de la Revolución.

Después de este alegato y diferencia en cuanto al contenido del levantamiento, Pablo junto con sus dos hijos David y Alfonso y su asistente Jesús Barrera Cabezón partieron hacia su pueblo, pernoctando en Rancho Viejo, ahí fueron vilmente asesinados.

Los restos de los cuatro quedaron sin vida el 25 de marzo de 1911; posteriormente fueron trasladados (por un personaje que nadie recuerda) en estado de descomposición al centro de Villa de Ayala, ahí los dejaron para que su familiares les dieran sepultura.

El cuerpo del general Pablo Torres Burgos y los de sus hijos fueron velados en la casa de su cuñada Eliodora Domínguez Huerta; a Jesús Barrera Cabezón lo velaron en la casa de su tía Luisa Palacios Medina (hermana de Feliciano, uno de "los alzados" zapatistas).

El profesor Otilio Montaño fue el que coordinó la operación clandestina, en la que con todas las medidas de seguridad, fueron sepultados los infortunados revolucionarios en algún lugar cercano a la Parroquia de San José de ese pueblo.

Notas:
(1) Entrevista realizada en 1994, al hijo de Luis Montaño Sánchez
(2) Datos proporcionados por Eustaquio García en 1994, en Villa de Ayala.

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Fuente:

    Prof. Amador Espejo Barrera. Guerrilleros y lugares de Zapata.
    Dirección General de Culturas Populares - Unidad Regional Morelos.
    Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias.
    México. Enero 1997. Págs: 9 a 15. pp.264.